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El club de la lucha. Chuck Palahniuk.

Portada El club de la lucha

(La reseña a este libro la puedes encontrar aquí)

Estoy en una ciudad donde es muy difícil encontrar algo de cultura. Está el clásico museo de la ciudad, la biblioteca y uno que otro evento esporádico. Considerando que me mudé de una ciudad que desbordaba cultura, pues pueden entender mi frustración por haber terminado aquí.

Lo interesante es que esta percepción va cambiando poco a poco, la biblioteca municipal aunque no es un edificio “agradable”, está habitado por un muy buen material de lectura. Lo sé, esto gracias al gobierno federal y no al local pero… de algo tengo que esperanzarme.

La alegría que siento es por haber encontrado una sección nueva… bueno, un estante con lo que parecen ser nuevos libros aun sin catalogar ¡lo ven! El gobierno local prefiere ver películas (eso hacen cada que los visito) en lugar de hacer su trabajo.
El primer libro que encontré fue ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Un libro que ya estaba en mi lista de pendientes desde hace tiempo, seguí revisando, no sé porque, me encontré El guardián entre el centeno ¡otro más! Y, queriendo decidirme entre ellos, mi vista se clavó en El club de la lucha. Supongo ahora podemos saber cuál ganó.

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“Ella” Enrique Espejo Aguila.

Escribir

Ayer, un completo extraño… aunque eso dependería de la correcta definición del término… bueno el caso es que alguien que solo conozco de manera virtual realizó un par de comentarios positivos sobre mi trabajo escribiendo y, como es tradición entre nosotros, también me dejó tarea: ahora comenzar a leer poesía, agregando algunos autores y trabajos que van acorde conmigo.

Siendo sinceros, me hizo el día. Siempre he tenido (y creo tendré) un problema de seguridad con mis trabajos y, mi autoestima no ayuda mucho al hacerme creer que lo que hago no vale la pena. Aunque personas cercanas a mí hagan comentarios prometedores, les resto valor pues, son personas cercanas a mí, debería entenderse que deberían hacer esos comentarios, o tal vez la pauta sea hacer comentarios negativos para mejorar, o quizá sí son buenos trabajo… y así es comienza el gran debacle del pensamiento, con todos esos errores pues a propósito, les he plasmado un pequeño trozo de mí.
Me debato en inseguridades y, en el hartazgo, busco perderme, apagar el cerebro y dejar de hacer eso. Así se explican mis largos lapsos de poca productividad.

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Fin. La letra pequeña del deseo.

Fin. La letra pequeña del deseo. (Los comentarios iniciales los puedes encontrar aquí)

Cerca de tus 40 años, con estudios realizados, un trabajo estable, un matrimonio feliz con el cual haz procreado una hermosa hija, se puede decir que haz cumplido cabalmente con los preceptos y valores de una buena y sana familia Española católica, tal como Dios manda.

Pero ¿qué pasa cuando Dios en su infinita sabiduría… nah, dejémonos de juegos ¿qué pasa cuando la vida es una perra y te da la espalda?

Tu marido te engaña ¡con alguien más joven!
Tras enfrentarlo lo acepta cabalmente y decide irse a vivir con ella.
Abandonada, en un país extranjero la reacción natural es escapar, tomar todo lo que se pueda cargar y retomar el camino a casa, con la familia, con tu gente.

Eso es La letra pequeña del deseo, la destrucción de la vida como la conoces, rehacer los pasos, superar una caída y descubrir que la ayuda solo provendrá de ti, este es un libro de auto-ayuda para Susana, para el personaje. Para los lectores será un ilustrador viaje por el mundo de esos seres raros, las mujeres.

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“No compres mi libro en Amazon”

Jaime Clarke contra el gigante Amazon.

Soy de las personas que evita en lo posible ir a supermercados de “conveniencia” prefiriendo ir al mercado, a la tienda de la esquina o con la señora del barrio que ya casi es mi amiga. Me gasto un par de pesos más pero aseguro la supervivencia de esas tiendas y esos mercados llenos de aromas, sabores y comidas (sí, soy un glotón) que son olvidados poco a poco.

En mi rutina diaria de lectura de blog me dirigieron a esta nota y WOW. Me alegra mucho saber que mi mentalidad no es tan individual y que hay personas que luchan contra los gigantes.

Así que Clarke se ha lanzado a internet y ha creado la web PleasedontbuymybookonAmazon.com. El nombre de la página ya es una declaración de intenciones. En ella, pide al público que si quieren comprar su libro, lo hagan directamente encargándolo a la pequeña editorial independiente que lo publica, Roundabout, y no al gigante tecnológico que, según dice, da grandes ventajas a los consumidores, como descuentos y envíos exprés, pero pone en peligro la subsistencia de las editoriales pequeñas.

En su esfuerzo por burlarle los beneficios a Amazon, Clarke promete que los compradores que encarguen el libro directamente a la editorial recibirán su ejemplar en diciembre, mientras que Amazon no podrá venderlos hasta abril. “También donaré todos los beneficios de las ventas de aquí a abril a Roundabout. No hago esto por dinero. Simplemente quiero que Roundabout tenga éxito”.

Y no solo Roudabout, sino cualquier librería de barrio. Por ese motivo, Clarke se compromete, en nombre de la editorial, a donar la mitad del precio del libro a la librería que el comprador quiera. “Todavía no es posible encargar Vernon Downs desde cualquier librería directamente porque el distribuidor que diese cumplido a esos pedidos también tendría que cumplir los de Amazon”.

Me hizo recordar mi visita hace 3 semanas a un local de libros usados, me llevé una buena cantidad de libros a un excelente precio. Camine un par de cuadras más… aunque la verdad creo que estaba perdido buscando otra dirección. Busqué mucho más, perdido entre los interminables estantes repletos de libros nuevos, no tan nuevos, geniales y algunos que en mi vida hubiera pensado que se escribieron. Batallé un poco, es todo un arte sacar un libro cercano al suelo sin que toda la pila que está encima de él no se caiga, lo dominé al tercer intento… no pregunten por los primeros dos intentos. Pero esas satisfacciones una gran librería o los servicios de búsqueda on-line no lo dan.

¿Comentarios?

“En el cuarto” Enrique Espejo Aguila.

¿Puedes creerlo? ¡Necesitaba su cuarta pelea! Realmente la necesitaba.
No sé de donde llego, quizás estaba ya ahí cuando llegué, nunca presto atención a los detalles, solo estaba cansado y quería un lugar para poder tomar. Entonces se me acerco, me comenzó a hablar. Decía que lo necesitaba, que estaba jodido, totalmente jodido, lo sabía porque él estaba igual. Oye no sé de donde salió pero me estaba jodiendo ahí, yo no quería hablar, quería sentarme y tomar, solo, pensando.
Pero él quería pelear, le hacía falta, lo necesitaba. Contó que había tenido 3 peleas en su vida, dos de ellas cuando niño. Una la detuvieron antes de arrojarse el primer golpe, un maldito profesor. La segunda, la gano por default, nunca se presentó el cobarde y nunca lo volvió a buscar. La tercera la había tenido con su esposa hace dos noches y desde entonces vagaba por la ciudad. Pero necesitaba su cuarta pelea, él quería una más, y me insultaba, ¡me hostigaba! ¿Qué debía hacer? Callar y largarme, no, esa era mi mesa.

Lo empuje, estaba cansado de escucharlo. Los vasos cayeron y seguido de ellos nosotros, empujados por el grandulón de la barra que nos miraba hace horas.
El aire era fresco, viejo. Sentir la sangre en mi boca por la caída me hizo sentir muy bien, no recuerdo haber peleado en mi vida, pero ese bastardo me hizo sentir que era el momento. Saltaba eufórico, gritaba y me señalaba, ¿qué más podía hacer? Solté el primer golpe que dio de lleno a su cara y comenzó a saltar alrededor de mí, buscaba golpearlo pero estaba vez no podía. Había bebido más de la cuenta y no podía. Pude hacerlo tropezar con mi pie y cayó de lleno al suelo. ¡No metió las manos!, viejo. Entonces estuvo sobre él, le rompí el rostro. Se sentía bien, esa fuerza desconocida, la sangre brotando, mi ropa empapada y mis nudillos ardiendo.

Y el no dejo de sonreír nunca, es más, se fue sonriendo, nunca supe cuando se largó. Uno de sus dientes fue el que me despertó y lo vi ahí…no sé qué veía, pero me sentía bien, viejo. Corrí, durante 3 días corrí y luche, se sentía bien. Nada importaba, tenía dinero el bastardo, sirvió para encontrar a otro y pelear, al día siguiente otro y fueron 3, viejo. Necesito mi cuarta pelea.

Pero la euforia se fue. El tercero corría, no luchaba, no reía, no se enfurecía, solo corría. Eso me mató, viejo. Me trajo de nuevo todo. Y no tenía dinero. No podía seguir tomando, no podía hacer nada. Solo buscar, buscar, pero no había euforia, se había largado, corriendo con él. Viejo, necesito la cuarta pelea. Él sonrió, ¿por qué?, ¡necesito mi cuarta pelea! Pero no debo, estoy volviendo a sentir.

Comenzaron a correr al unísono, la furia invadía sus ojos, sus puños se cerraron y se lanzaron adelante, las piernas cansadas de tanto caminar dieron lo último de sí y gastaron sus últimas energías en un salto hacía el frente. Se sorprendió por lo certero de su puño chocando justo frente al del enemigo. Y la imagen se fragmento en un destello brillante, miles de luces rebotando la luz de un único foco en la habitación. Su cuerpo lacerado por miles de pedazos de vidrio atravesó el espejo con que cubrió la ventana. Antes de tocar el suelo con su rostro sonrió, solo él lo supo. Se desfiguro, nadie pudo reconocerlo y fue a parar a la fosa común.

 

Enrique Espejo Aguila. “Esagui”

E-books y la paranoia por desaparecer los libros “físicos”

Ya son incontables los análisis que se han hecho al respecto, los encuentro constantemente en blog’s, grupos de  facebook, o simplemente alguna página con una nueva teoría explicando porque hoy es el inicio de la desaparición de los libros, intentando demostrar como es que el e-book llego para quedarse y en definitiva suplantara el formato tradicional.

¡Una reverenda tontería! Y aunque no soy el orgulloso poseedor de una tablet (por ahora) me siento con suficiente información para poder hacer un juicio un tanto imparcial, y como este es mi blog, ¿porqué no? dar mi opinión sin importar más nada.

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El abuelo que saltó por la ventana y se largó. Jonas Jonasson.

El abuelo que saltó por la ventana y huyó

La primera vez que escuche de esta novela, fue en un tuit de un (ahora) ex-diputado, este personaje tiene un genial y ávido gusto por la lectura, lo que hacia que compartiera el libro en curso o criticas de lecturas anteriores. Cuando menciono esta novela, debo admitir que me agrado enormemente el titulo, genera cierta intriga y curiosidad, de no haber sido por su critica sobre el final del libro seguro lo hubiera adquirido hace tiempo. En su critica comenta que es un excelente libro, bastante divertido y que nos hace encariñarnos con tremendo personaje que es el abuelo. Sin embargo el final va decayendo a tal nivel, que en su opinión personal, lanza al libro por la borda, tirando al suelo todo lo que había logrado.

Tiempo después, en mis matutinas revisiones de blog’s con temas de intereses, me encontré con una entrada que compartía la critica del político antes mencionado, sin embargo no estaba de acuerdo con el final, y después de una mini-conversación en ese mismo espacio, decidí dar por terminada la polémica.

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Araizcorre.com

Periodista y maratonista

The Velvet Books

Un lugar para compartir las historias que viven en los libros, narración oral y más

La Remington

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El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania... sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Literatura y poesía

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