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Posts Tagged ‘Los mitos que nos dieron traumas’

E-books ya disponibles en Google Play México

Ya es conocido entre los lectores de este blog que no soy partidario de los libros electrónicos, aunque entiendo y comprendo los beneficios que estos traen a nuestro mundo, ¡Sin embargo aún no caigo ante la tentación! y para dejar más claro esto, aquí una entrada donde profundizo aún más.
Debo agregar que mi segunda pasión en esta vida es la tecnología y si de ella hablamos, se debe mencionar que desde siempre he sido un “chico Android”, todo esto por razones varias que no caben mencionar aquí.

Ya explicado lo anterior podemos pasar a la noticia que nos atañe y va más acorde a este blog, “Desde el día de ayer Google Play Books ya esta disponible de manera oficial en México” ahora para todos nuestros dispositivos Android podemos llenarlos no solo de apps, sino también de libros yahoo!!!

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Los mitos que nos dieron traumas y cien discursos de identidad nacional

16 noviembre, 2012 2 comentarios

Pues bien, como comenté en mi aportación anterior (intro a los mitos que nos dieron traumas), en esta entrada no solo hablaré de mi opinión del libro a nivel psicológico, prácticamente eso lo he deslizado a un segundo plano, la idea primordial es aterrizar los pensamientos de algunos pensadores de antaño que ya han opinado del tema y cuál es la diferencia entre ellos, este nuevo libro, con este “nuevo” esquema  y que termina saliendo de todo eso, más o menos.

La cultura no se mueve como un robot que tiene muchos componentes, sino como una música que es de una sola pieza interminable. Ya estamos cansados de tanta inteligencia y tan poca sensatez dice Pablo Fernández Christlieb y precisamente esta frase pasaba por mi mente cuando terminé “Los mitos que nos dieron traumas” ¿Por qué? Pues va…

Se ha hablado hasta el cansancio del tema, nuestros traumas han pasado por la pluma de Samuel Ramos, Roger Bartra, Octavio Paz, José Gorostiza, Ermilio Abreu Gómez, Carlos Fuentes, Sheridan, Jorge Ibargüengoitia, Emilio Uranga, José Gaos y bueno, hasta Erich Fromm (un pilar importante en el libro de Zunzunegui) ha metido su cuchara. Y en 2012 por si ya se había olvidado todo lo dicho aparece Juan Miguel Zunzunegui para rememorar.

Voy de lo antiguo a lo novedoso solo para contextualizar:

Para 1934 Samuel Ramos decía que el mexicano padece de un complejo de inferioridad, como apuntando a que eso de la psicología es buen morbo alimento informativo a la sociedad, además tomó como puntos base a Adler (psicoterapeuta y médico) y a Young (psicólogo y psiquiatra) para explicar las neurosis mexicanas.

Con 15 años transcurridos aparece Paz y retoma la frase, colgándole el molcajete y su estilo: “en el fondo del sentimiento de inferioridad yace la soledad (qué bonito suena); de allí que el mexicano se proteja de la realidad con múltiples máscaras” (o arquetipos según Young).

Bartra agrega como dando la última palabra en 1987, que las más diversas expresiones de la filosofía de lo mexicano giran en torno a esa idea, y en base a esta pequeña explicación se han desmenuzado un sinnúmero de interpretaciones. Que la cultura mexicana de la primera mitad del siglo XX creó el arquetipo de un mexicano primitivo, bárbaro, ignorante y proletario. Y entonces hace un ejercicio interesante en el que sienta en un austero café a un  puñado de intelectuales a ejercer su opinión del gastado tema. Sintetizo la idea de algunos:

-Emilio Uranga pelea a Ramos que el mexicano no es “idealmente insuficiente” sino idealmente inferior.

-Paz repela que ni una ni otra, que el mexicano solo tiene la sensación de soledad pero Ramos lo calla diciendo que él solo habla de máscaras.

-Leopoldo Zea agrega que no debemos crear una máscara más, la del mexicano o lo mexicano, que sirva nuevamente para ocultar esa realidad humana que con tanta  dificultad ha podido hacerse patente.

En una mesa vecina 3 extranjeros que han escuchado la conversación comentan:
– Cuando los intelectuales mexicanos describen su carácter nacional, casi invariablemente se describen como una nación de mentirosos, de destructores buscadores de poder, de sufridas mujeres resentidas y de engreídos hombres de presa- dice Michael Maccoby

-Si- afirma Gordon W. Hewes- consideran los rasgos de los más desamparados como símbolo de toda la nación.

– Uno de estos intelectuales, Octavio Paz, parece creer que todos los mexicanos son sádicos. Según los datos de nuestra encuesta sólo el 30% de los hombres tienen tendencias sádicas- dice Erich Fromm.

-Además- agrega Maccoby- tengo la impresión  que los autores mexicanos subestiman los efectos de vivir a la sombra de Estados Unidos en los sentimientos de inferioridad.

Creo que aquí Sheridan cerraría con su satírico: “a mí no me incluyan”.

Y entonces regreso a 2012 donde parece ser que la vida nos sonríe y Zunzunegui ayudará a curar el trauma de la conquista, todo esto en 5 sesiones de psicoanálisis que ayudarán a superar el pasado.

En la primera sesión el autor viaja al inconsciente del mexicano, en la segunda trabajan con los traumas de la conquista, la tercera es sobre traumas guadalupanos, la cuarta traumas revolucionarios y en la última sesión se otorga el diagnóstico al señor México.

Me gusta el inicio del libro, (me suena muy a Jorge Ibargüengoitia) asomándose el humor tan característico del autor (que tanto me gusta), llevando a la identidad nacional hasta el punto de lo ridículo y tosco como técnica psicoterapéutica, cumpliendo así el texto humorístico una doble función: mostrar el empequeñecimiento que implica vaciar en esos moldes los ingredientes esenciales de la cultura nacional, y el absurdo de buscar en él oráculos sobre el origen y destino del país.

 

A mi parecer, las sesiones terapéuticas que Zunzunegui maneja, son muy básicas, mucho más por ser psicoanálisis, pero eso la sociedad no lo sabe, y si lo sabe no le importa, lo que le importa es la cura, a como dé lugar, esa es la parte brillante del libro, que da solución como buen libro de superación personal a modo de mofa, pues en el imaginario social al parecer gustan mucho estas soluciones.

 

Otra cosa muy buena del libro es la sencillez con que se desarrollan las palabras,  como para entrar al más profundo rincón de los hogares mexicanos, como esas canciones de Luis Miguel, que son tan del dominio popular, tan cotidianas.

 

Y con lo anterior entro un poco en conflicto, pues hay partes que comprendí hasta tener leído todo el libro, por ejemplo que para que este tipo de textos realmente sean leídos se requiere precisamente la estructura que le dio el autor pero definitivamente hubo un discurso dominante que apareció de la primera página a la última, y es ese cansado juego de palabras del siempre y el nunca:

 

–   El mexicano siempre es la victima

–   El mexicano nunca gana en el futbol

–   El mexicano siempre será marginal, pobre, tarado, analfabeta, rata, flojo. Y para no gastar saliva, inserte su comentario ofensivo aquí___________________

 

Y entonces ahí va la masa tonta a decir, “si, es cierto, así somos TODOS los mexicanos”, que los cangrejos, que el axolotl, que los derrotados, que los hijos de la chingada (dependiendo del autor de su preferencia), y hay cierta razón en eso, mexicanos así los hay, el problema es que hasta finales del libro el autor deja de decir que “TOOOODOS los mexicanos”, cambiando por “el mexicano promedio”, y diciendo algo que me pareció molesto:

“Y es que el mexicano promedio de hoy, el cotidiano, EL QUE NO SE DEDICA A LA HISTORIA, y solo aprendió los mitos y traumas, tiene esa tendencia inconsciente a sentirse más indio que español.”

 

Y entonces el autor es historiador, y me suena a que todos los mexicanos somos ratas, idiotas, conquistados, flojos, bla, bla, bla, menos el (es mi percepción).

 

Pero en fin, es una opción más a conocer cómo anda “la identidad del mexicano”, un tanto repetitiva a mi parecer, quiero creer que fue otra estrategia del autor, queriendo crear la sutileza que caracteriza a Paz, pero a mi parecer no lograda, Zunzunegui tiene ese humor ácido que lo hace muy él, es mejor que no se meta con las sutilezas, creo no encajaron muy bien.

 

Es un buen libro sobre el tema, no el mejor que he leído, (ni aun metiendo “psicoanálisis” a lo Fromm) pero como comparativo es bueno. Hoy el discurso dominante del mexicano promedio sigue vivo, pero también es cierto que en la era donde la información fluye como el agua van creciendo a la par mexicanos más conscientes, o habremos mas personas conscientes que vamos dejado la mentalidad del héroe agachado, por lo que sí dejo para el final y que probablemente a muchos tras leer este libro nos pasará por la mente en lugar de decir, “si es cierto, así somos los mexicanos” prefiero decir como Sheridan: “a mí no me incluyan”, o como dice Brozo, “no nos metas en el mismo costal”

Intro a “Los mitos que nos dieron traumas”

15 noviembre, 2012 Deja un comentario

¡Uff!, este título me sonó, desde la primera vez que lo escuché, a que iba a vender muchos ejemplares, del montón de mexicanos que proyectarían sus traumas y esperanzas en un libro de superación personal, perdón, de superación del pasado, cita el autor como subtitulo (“México en el diván: cinco sesiones para superar el pasado”), evidentemente me pareció divertidísimo el titulo, puesto que, he de contextualizarlos, he leído un par de obras del autor y me han parecido geniales, dada la genial acidez de su humor y toque sarcástico que brinda en sus letras. El Doctor Juan Miguel Zunzunegui además tiene cierto encanto en la redacción para entretejer la mente del lector junto con la de los personajes, y terminas sintiendo lo que ellos, comiendo lo que ellos, y pensando lo que ellos…

En esta ocasión me vi un poco decepcionada de la obra, no por ser mala si no porque esperaba mucho más. Pero antes de dar mi opinión respecto al libro dejo un enlace de este mismo blog en el cual Igdian habla del libro desde el contexto histórico en el cual no profundizaré ya que mi idea es más que hablar de la psicologia del mexicano, tema gastadisimo, surcido y resurcido, mostrar los panoramas diversos que existen sobre el punto descrito en el libro desde diversos autores antaños a Zunzunegui. y permitir a uds. formarse una opinion propia no solo

Porque hay más que mediocres en México…

del libro sino de la realidad del imaginario social mexicano.

Recomiendo  revisen la crítica de Igdian que menciono antes de la mia, la cual esta ya cocinándose en estos instantes para subir en breve.

Aquí la liga

Fin. Los mitos que nos dieron traumas.

Zunzunegui es un autor que me impresiono bastante con su última trilogía, me parecieron unas excelentes novelas que se apoyaron en datos reales, para contar su historia fantástica, siempre respetando a “raja tabla” los datos históricos y cuadrando “su historia” con la historia “oficial”, si a esto le sumamos que el nunca hizo llamar a sus libros como “libros históricos”, si no como lo que es, una “novela histórica”, me termino de parecer un excelente autor. Ya que poco antes de conocer al autor, había tenido pésimas experiencias con otros autores como Francisco Martín Moreno…que de eso hablare en otra ocasión.

Este libro llevaba un par de meses en las librerías, sin embargo con la cercanía de la FIL me negaba a adquirir el ejemplar, pues me hubiese gustado comprarlo en ese evento y de paso conseguir la firma del autor. Pero una visita relámpago a Guadalajara y el hecho de quedarme muchas horas solo y abandonado en casa ajena, me hicieron pensar en adquirir un libro pequeño, sencillo y que me gustara, que mejor elección que este. También debemos agregar las “presiones” de Vi0letta quien también se a convertido en admiradora del autor y que ahora que lo recuerdo, la firma del libro sera para ella (¡maldita!). Vi0letta deseaba adquirir este libro, por la temática psicológica que manejaría, ya que sería un excelente ejercicio para el blog, quizás el primero que mostremos, donde yo manejaría la critica y los comentarios sobre el libro desde la perspectiva literaria e histórica, mientras que ella se movería por la zona psicológica y claro también su opinión literaria.

México es un país derrotista, no me cabe la menor duda, tengo la esperanza y casi certeza que a cualquier persona que lea mas de 3 libros por año tendrá opiniones similares, pero claro, mezcladas con el optimismo de que podremos salir adelante. Pero aún así, la gran mayoría nos sentimos conquistados, somos derrotistas, celosos y desconfiados, y claro alguna explicación deberá de tener este comportamiento. Esa es la idea de este libro, analizar estas situaciones y ver cuales más se desprenden para estudiarlas, analizarlas y darle solución en sesiones psicoterapeuticas…puff desde ahí mal, desde mi punto de vista (psicología muy…pero muy básica, dejare Vi0letta hable mejor sobre el tema) las “sesiones” son de lo mas básicas y sin sentido, llego el momento en que me sentía en una escenografía y guión de “novela de televisa”, se ven venir los diálogos, las respuestas un poco forzadas e incluso hasta repetitivos, algunas veces me sentía en un deja vu, como haber visto ese “sketch” en algún otro lugar. Pero insisto, ahora que me siento mas vigilado, dejare ese tema a los que saben.

En los datos históricos, como siempre en Zunzunegui, bien fundados y respetados al pie de la letra, incluye ciertas opiniones personales que no tergiversan los datos crudos, por lo cual no pude estar más contento al respecto, debo admitir que ciertas páginas me causaron conmoción  pues eran datos que desconocía o de los cuales no había profundizado lo suficiente, pero luego de una investigación comprobé que todo estaba en orden. Aún así, quedan en el aire dos o tres datos más que aún sigo en investigación, todos referentes a lo “buena onda” de Hernán Cortes, estoy de acuerdo en que el padre de México no es el hombre malvado que la SEP nos quiere pintar, sin embargo, la lucha a favor los derechos de los indígenas, su vida “pasiva” después de establecida la conquista, y ciertas problemáticas que tuvo en España con el Rey (conozco muchas de las mencionadas, pero algunas de las mencionadas en el libro me parecen algo exageradas), me lleno de dudas, me hacen repasar los libros de Hugh Thomas, pero hoy por hoy, sigo con la duda, y hasta no encontrar datos que refuten o afirmen lo dicho ahí, me seguirán pareciendo exageraciones por parte del autor.
De ahí en más es bastante interesante la perspectiva que toma a la hora de contar la historia, no hace reflexionar y entender algunas de las conductas que tenemos hoy en día, y el porque tenemos semejantes lastres que no nos permiten seguir adelante, buen trabajo en este sentido.

En lo literario, puff…me desespero bastante el sentimiento de deja vu que vivía a cada instante y me molesto mucho mas comprobar que no era solo sentimiento. Algunos párrafos fueron literalmente copiados y pegados en distintas partes del libro, unos íntegros mientras otros con palabras más, palabras menos. Muchos temas fueron repetidos constantemente, es decir, le dio la vuelta al mismo tema, una y otra vez, en diferentes secciones, incluso cuando ya hablaba de la independencia o de la revolución tocaba temas de la conquista, con los mismos argumentos, repitiéndote, supongo que por si no te quedo claro, la misma historia. Ser el pueblo conquistador, no el conquistado, fue el argumento preferido, lo ves cada dos o tres páginas y te hace cansado estar escuchando las mismas razones tantas veces, me sentía como dialogar con un borracho, francamente fue frustrante, a tal punto que llegue a sentirme como leyendo a Francisco Martín Moreno, pues él tiene la manía de repetirte constantemente en todos sus libros y en todas sus páginas, que la iglesia es la culpable de todos los males que aquejaron y aquejan a este país, pues bien, Zunzunegui cayo en el mismo problema, defendiendo repitiendo a cada instante sus argumentos, ya no una idea, si no, eso que el considera se nos debe grabar en la mente cual si fuera piedra.

¿Lo recomendaría?

Claro.
Que mejor que el autor para dar publicidad y así fue. Estuve checando algunos tuits de Zunzunegui, donde retuiteaba a personas que ya lo habían leído  y hubo uno en especial que se me quedo muy grabado, menciona que este libro se quedo ya como su biblia. Mmm…no comparto esta opinión, es muy bueno no cabe duda, pero también tiene sus grandes fallas, los psicológico queda a un nivel muy básico, los datos estas interesantes pero hasta ahí, siento que falta demasiada información para poderle dar un correcto contexto y el hecho de hacerlo repetitivo termina por matarlo.
Sin embargo, sería ideal que todo Mexicano lo leyera alguna vez en su vida, tiene ciertos argumentos que quizás puedan cambiar nuestra forma de ver la vida y el futuro como nación y como individuo, sin caer en ser libro de auto ayuda. El Mexicano tiene grandes complejos históricos que lo frenan a sacar todo su potencial y esta es una genial obra ayudar a superarlos.

Extracto. Los mitos que nos dieron traumas.

“Para este protestante y su nueva ética, impregnada del espíritu del capitalismo y las nuevas necesidades de una nueva era, la visión de la riqueza es completamente distinta a la del catolicismo: si Dios te muestra un camino en el que puedes legalmente obtener más riqueza que en otro, no tomarlo sería prácticamente desobedecer a Dios y quedar fuera de su nuevo pacto civilizador.”

Juan Miguel Zunzunegui. Los mitos que nos dieron traumas.

Extracto. Los mitos que nos dieron traumas.

“…sino que el libertador, guste o no a los sacros guardianes de la historia oficial, fue Agustín de Iturbide, el hombre que nos dios patria, libertad, bandera y hasta el nombre del país.”

Juan Manuel Zunzunegui. Los mitos que nos dieron traumas.

Extracto. Los mitos que nos dieron traumas.

“Otro pilar fundamental de la estructura mítica de Estados Unidos es el enemigo, el país siempre tiene un enemigo, real o ficticio, de hecho si no lo tiene debe conseguirlo. El primer enemigo fue la propia Inglaterra, luego México, después España, más adelante los alemanes, luego los alemanes convertidos en nazis, después los soviéticos y su comunismo y ahora los terroristas musulmanes que odian la libertad.”

Que bien que leí a Weber antes de esto, ahora le puedo dar algo de razón.

Juan Miguel Zunzunegui. Los mitos que nos dieron traumas.

Extracto. Los mitos que nos dieron traumas.

Probablemente el primer mito de la historia en general sea el decirnos que la historia estudia el pasado…es imposible estudiar el pasado, nadie ha estado ahí; la historia interpreta el pasado.

Juan Miguel Zunzunegui. Los mitos que nos dieron traumas.

Los mitos que nos dieron traumas. Juan Miguel Zunzunegui.

Llevaba cierto tiempo adquirir este libro, mi excusa era la cercanía de la FIL y mi promesa (ahora rota) de no comprar libros, para mis ahorros quemarlos en tan magno evento.

Sin embargo, una visita a Guadalajara un larga espera inesperada me obligaron a  adquirirlo, el hecho de tener algo interesante que hacer mientras espero, y la critica que he visto en tuiter me hizo decidirme, comprarlo y cederselo a Vi0letta, quién conseguirá la firma del autor en este ejemplar (que pese a que yo lo compre, sera de ella) y hará un análisis desde otro enfoque de este libro.

Muy bien, ahora acompañado de un tequila, me dedico a aprender un poco de los traumas que nos dieron patria…

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