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Fin. Los miserables.

img_20160922_214410179_hdr.jpg(La entrada inicial y reseña a este libro es esta única entrada)

Al final, volví de lleno y ahora sí, como debe de ser, comentando un libro, ¡un gran libro!
Hace algunos años adquirí en un centro comercial una copia de Los miserables en una edición compacta que se decía era de bolsillo. El tamaño del libro me preocupó desde el inicio pues sabía que ésta es una de las grandes obras de la literatura universal. Acudí a las redes sociales y tras una rápida búsqueda en internet encontré que existen muy buenas ediciones en español para esta obra.
La mejor recomendada era la hecha por Editorial Alianza, yo la encontré gracias a la Librería el Péndulo en su edición del bolsillo a un precio bastante accesible. Y sí, lo sé, rehusé una edición de bolsillo por otra idéntica, ¡pero no! Hasta en las ediciones de bolsillo hay diferencias y al parecer yo le atiné y gocé de una de las mejores.

victor-hugoVictor Hugo es uno de los grandes de la literatura, me parece que en eso no encontraré la menor objeción. Aunque su obra es inmortal junto con su nombre, no había tenido la oportunidad de ponerle las manos a ninguno de sus libros. La curiosidad fue mayor cuando se presentó la más reciente película de Los miserables, con la “novedad” que sería presentada en formato de musical a diferencia de la anterior presentada (creo que solo se han hecho dos películas de esa novela, aunque puedo estar equivocado). Siendo un fanático de la lectura y la increíble factura que se veía en la película me llovieron las invitaciones a verla, pero como siempre en estos casos, prefería esperar a leer la obra para, entonces sí, poder criticar de una mejor manera la película. Por desgracia esto me separó varios años del libro y de la película.

Hasta hace no mucho me compré en una librería del aeropuerto un libro de Tolstói, el primero que leí del autor. Entre sus páginas encontré varias referencias a Victor Hugo, con el refresco de la memoria volvieron a mí los ánimos por adentrarme dentro de la mente de otro de los grandes.
Fue así como luego de una búsqueda entre librerías por internet y la mejor editorial logré tener el libro en mis manos y me adentré en un mundo estupendo.

Aclarar otra cosa antes de sumergirme en la novela: haber leído dos biografías de Napoleón (Aquí aquí puedes leer al respecto, una disculpa que los dirija a Goodreads pero fue la temporada en que estaba alejado del blog) fueron un excelente adelanto. Me impresionó de sobremanera la capacidad que tuvo ese personaje para lograr su marca en la historia. Gracias a él fue que pude ver las altas cúspides del poder y, con ello, ver cómo es que Francia se convirtió en el antes y después de la historia de la humanidad. Sin embargo habían quedado fuera muchas cosas: ¿cómo era posible que un pueblo que había luchado por su libertad terminara adorando a un nuevo Emperador? ¿Qué había pasado en los bajos estratos? ¿Cómo se une un pueblo a una sola voz? ¿Cuál fue el detonante para hacer caer las grandes cabezas del poder?… eso y más, y a alguien como yo que le encanta la historia, por la edad se ve involucrado en la política de su país y que vive con el espíritu revolucionario de querer cambiar este mundo empezando por su país, pues… es algo que tenía que leer.

Y ahora sí ¡Los miserables!

les-miserables

Las historias del bajo pueblo, esos bajos estratos que a base de pisotear una y otra vez esperamos que desaparezcan los suficiente como para ver las calles despejadas, pero no tanto como para que la economía se vaya al carajo pues… son ellos los que, aunque no lo veamos (o no queramos ver), hacen los trabajos que nosotros mal pagamos, aquellos que no queremos hacer y degradamos a tal manera que… se las paga poco pues son unos miserables humanos.

jean-valjeanY la novela comenzó anclando en mi cabeza la frase de Fiódor Dostoyevski “El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos”. El comienzo de la novela nos narra las desventuras de Jean Valjean al intentar conseguir un lugar donde pasar la noche, el dinero no es problema, tiene para pagar un modesto lugar, algo de comida y fuego, es un duro invierno en las ciudades de Francia. La gente logra identificarlo, y al menor rastro de duda se le exigen sus documentos, los cuales muestran su procedencia presidiaria y de libertad condicional recientemente adquirida.
Valjean cayó en desgracia al robar una pieza de pan para alimentar a su familia, crimen justificable para los estándares de nuestro tiempo, aunque, incluso hoy, es un crimen al fin y al cabo. Por ello pagó ciertos años de prisión más los añadidos por intentos de fuga. Fue en ese terrible presidio donde su espíritu, si acaso “bueno” se quebró, obligado a soportar todo de todos; golpes por parte de los vigilantes, desprecio y violencia por parte de los mismos presos, odio a la sociedad que lo obligó a robar, la que lo encarceló y la que pagará cuando al fin pueda salir de su martirio.
Entre la lectura o entre los lapsos de capítulos pensaba, curiosamente lo mismo que cuando comencé a estudiar a Hitler: ¿el hombre es malo por naturaleza? ¿Acaso es bueno? ¿Qué puede modificar a una persona? ¿La sociedad tiene la culpa? ¿Es ella quien los fábrica, quien los soporta o quien debe reformarlos?
Era un libro que te pone a pensar y yo adoro esos libros.

Ya libre y vagando en las calles conoce a un sacerdote quien le ofrece posada y alimento, solo por hacer el bien evitando que el vagabundo le pague u ofrezca explicación alguna “es el deber de todo buen cristiano”. Valjean fiel a su naturaleza termina robando al sacerdote, toma las piezas de plata que encuentra a su paso y huye. Es atrapado y enfrentado al párroco quien, de manera sorpresiva exige se le libere pues él le entrego esos objetos al pobre de Valjean, incluso le recrimina por no haberse llevado el par de candelabros igual o más valiosos que las otras cosas “otorgadas”. Candelabros que al final serán pieza clave, fundamental para la psicología del personaje. Una marca indeleble que lo acompañara hasta la muerte.
Es ahí, bajo la protección de las palabras de un párroco que intenta liberar un alma de las garras del mal para entregarla a Dios que Valjean pone en duda su naturaleza violentada para con la vida. ¿Acaso es así como deben ser las cosas? ¿Él merece un perdón, una segunda oportunidad? ¿El mundo es éste y no aquel que diseño en su mente? ¿Es acaso esto una prueba del Señor? De ser así ¿qué hacer entonces? ¿Cobrar las afrentas o doblegarse ante él?

Jean Valjean comienza así su aventura de redención y fuga ante una vida que, aunque lo premia en ocasiones, le pone trabas. Su pasado lo alcanza una y otra vez y se ve rendido ante él, se cuestiona constantemente que debe hacer: ¿abandonar todo aquel bien que ha hecho y puede seguir haciendo para mantener su conciencia tranquila o permitirse el mal actuar para seguir haciendo bien? Se sabe culpable de ciertas cosas que no mencionaré aquí para evitar los spoilers, así que perdonad lo vago de mis comentarios, aun así Valjean cual presa en cacería huye buscando un lugar donde descansar y estar tranquilo, aún tiene cosas pendientes por hacer y eso es suficiente motivación como para luchar contra todo.

Y aunque Jean Valjean y sus aventuras son el eje sobre el cual gira la novela, Victor Hugo hace un estupendo trabajo al inundarnos de personajes e historias colaterales (aunque ya para el segundo tomo, cuando el sentimentalismo baja bastante, se siente un poco cansado el mismo modelo repetido una y otra vez, ahondaré en ello más adelante).
A partir de aquí estas letras van a ir cargadas de fuerte opinión propia y mucha emoción.
gavrochePersonajes tan entrañables como Fantina y su terrible historia: casi lloro con su desgraciada historia y los sacrificios que tuvo que hacer. Gavroche y sus ingeniosas frases: “no les disparen a mis muertos”, un genial niño dentro de una revolución. El anciano Gillenormand: el símbolo de la transición de lo nuevo y lo viejo, el cambio generacional, la Monarquía por el poder del pueblo. Los Thenardier: el reflejo de una sociedad que lucha por sobrevivir, esforzándose en la picardía, la trampa, el engaño y demás trucos con tal de conseguir algo de pan para sobrevivir de manera rápida aunque poco honrada.
Y podría seguir con la inmensidad de personajes dignos, y algunos no tanto pero necesarios de mencionar a lo largo de toda la historia, sin embargo haría un reflejo fiel del libro y siento que arruinaría mucha la experiencia a nuevos lectores.

Sin embargo no sobra decir que Victor Hugo juega con los personajes para mostrar grupos sociales, pensamientos dispares dentro de un solo personaje, como el caso del abuelo de Mario; el señor Gillenormand, o el pequeño Gavroche que representa a toda una infancia abrumada por algo que no entiende pero le emociona al participar. Los amigos de Mario, otro ejemplo a destacar, juegan el papel de la lucha crítica contra el sistema establecido, siendo así la ejemplificación de la lucha necesaria para lograr un cambio, ese prometido hace años y que terminó… terminó por poner un nuevo rey que los sojuzga a todos, de nuevo.

Mientras mi pasión fueron las aventuras de Valjean y los estupendos momentos de “silencio” que se daba Victor Hugo para narrarnos más del entorno social, geográfico o hasta personal, enriqueciendo así aún más a los personajes que, olvidaba mencionarlo, no desperdicia absolutamente nada. Es una maravilla como el autor deja un cabo suelto, lo suficientemente visible como para que el lector se dé cuenta que algo falta, que algo quedo en el olvido, para después, decenas de páginas más adelante, esa acción, objeto perdido, personaje medio mencionado en la historia salga a la luz y le de coherencia a lo siguiente de la narración. ¡Es un trabajo soberbio! Llevar control de todo y lograr encontrar un acomodo exacto me recuerda, al menos visualmente hablando, a los trabajos en madera de los japoneses o en piedra por parte del pueblo Inca.

Ya para la segunda parte, lo admito, estaba un poco cansado sobre los constantes desvíos del autor. Sí, eso que fue apasionante en un inicio pues me hablaban de historia y geografía de un país que no conozco pero me apasiona (Napoleón ha creado un admiración por Francia. Creo tengo un problema de fijación con los grandes dictadores), fueron cansado por ser tan constante y a veces, desde opinión propia, medio innecesarios: ¡por el amor a tu madre Victor, sigue con la trama, quiero saber qué más pasa, carajo! Sumado a todo lo anterior el amor “rosa-meloso-desbordante” que se profesan Mario y Cosette ¡arrggg! Sí, digno y grandioso para aquellos tiempos, pero para un “yo” que vive en otro tiempo, otra geografía, otra situación sentimental diferente y que goza más con el amor narrado por autores como Eduardo Antonio Parra, fue bastante cansado de seguir.

Al final, como un gran engranaje de reloj suizo, todo sigue su marcha de manera magistral. Las piezas caen en su posición correcta y con exactitud milimétrica. El final es… todo lo anterior, caray difícil expresarse sin tocar los puntos sensibles de la novela que pueden afectar al lector.

 

Así que saltaré directamente a la recomendación. Los miserables es una de las grandes novelas de la literatura universal de todos los tiempos. Un libro que se debe leer sí o sí. Que estoy seguro no importa mucho en que edición se consiga o se lea, la historia por sí sola apasiona de sobremanera. Sin embargo, conseguirlo en la edición que yo tengo y recomiendo, la cual según varias fuentes es una de las mejores por su traducción, hará de la lectura una verdadera delicia. Cansada y todo, pero con momentos y personajes entrañables que me acompañaran a lo largo de toda mi vida.

 

los-miserables-peliculaTambién darme un tiempo para comentar la más reciente película sobre esta novela. Una joya como pocas, no me desharé en elogios aquí, ese trabajo se lo dejo a especialistas del cine, estoy seguro ellos tendrán mejores palabras que yo para comentarla. Solo quería hacer referencia a la adaptación que, desde mi punto de vista, creo se basa mucho al musical, el cual no he tenido la oportunidad de ver, pero que se nota dejó fuera muchas situaciones del texto original por lo complejo de llevarlo al teatro. Hablar de llevarlo al cine sería otra cosa, pues me parece que con un poco de tecnología pudo haber sido un poco más fiel al respetar algunas escenas que sentí eran necesarias. Sin embargo entiendo, y me falta investigar ese dato, que si la película está basada en el musical, seguro lo adapto de manera excelente y con una factura técnica increíble.
Una película que gocé y avivó en mí las ganas de más musicales, claro está, Los miserables llevan prioridad. Aunque prometí no llorar, puff, de verdad, esas voces rasgan algo muy hondo, esas imágenes te sumergen y… ¡qué bueno que no fui a verla al cine, ahí sí hubiera llorado! jajaja

 

Sin más os dejó, tengo un excelente libro que leer, mi primer libro de Vargas Llosa y que precisamente habla sobre esta lectura. Ayer lo comencé y tuve que dejarlo pues… estoy seguro tomaría muchas cosas de él para agregarlas aquí. Así que es probable que en la siguiente reseña siga hablando más y mejor de esta joya de la literatura, Los miserables.

 

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