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Charlas de café con…

Charlas de café con(La entrada inicial y reseña a este libro es esta única entrada)

Hace ya algunos años tuve mi primer acercamiento a estos libros. Charlas de café con… fue un interesante descubrimiento histórico en un lugar icono de la historia nacional; la alhóndiga de granaditas.
En lo posible me gusta recorrer el país al margen de mis posibilidades económicas y Guanajuato es un lugar que tenía que visitar tarde o temprano. Fue en mi primera visita que, en la sección de recuerdos, encontré estos libros. Una interesante manera de acercarme a esos personajes de la nación que solo conocemos muy por encima y que pocas veces nos detenemos a profundizar en ellos. O dicho en palabras más “Esaguistas” acércanos y descubrir que hay matices, los personajes no son negro o blanco; al igual que el lector, tienen cualidades, defectos, virtudes y son capaces de cometer grandes errores o increíbles aciertos que, a diferencia de nosotros, ellos logran dejarlo marcado en la historia. Nosotros somos (deberíamos de sentirnos obligados) los responsables de entender sus acciones, aunque tristemente en México y en el mundo, solo nos quedamos con la versión oficial. ¡Por eso compré mis primeros libros de Charlas de café con…! Una serie de libros impresos y distribuidos por… el gobierno… ¡carajo! Ya vamos mal.

La historia es una ciencia muy compleja e ingrata, no solo en algunos puntos tiene que casi adivinar los motivos que llevaron a la toma de decisiones, algunas ocasiones son interpretadas tan absurdamente o, en peor de los casos, se ven afectados por los prejuicios, la educación o tipo de mentalidad de aquel que la analiza. El historiador debe ser un personaje casi como un “juez”, ser lo más imparcial posible y desentrañar la verdad de los hechos, por desgracia, esto no siempre ocurre de la mejor manera.

Bajo el entendido de que los hombres cometen errores, en cualquiera de los ámbitos, es comprensible entender que la historia y su estudio no se libra de ello.
Por este pensamiento final, apoyado por el largo contexto en palabrerías al inicio de éste, es que llegué a la conclusión de que debo leer mucho sobre un personaje o acontecimiento histórico para comprenderlo mejor, es decir, debo leer a muchos autores, ya sean historiadores, personajes que se cuelgan de cierta moda y escriben de historia sin ser “aptos” para ello e incluso, tratar de leer textos de personas fuera de este país… ¡Siempre buscar diferentes visiones de un mismo hecho vamos! Esto generará un conflicto interno entre todo lo leído, y es ahí, solo ahí, cuando nos forjamos una opinión propia; ya sea apoyando o despreciando a cierto personaje, o tal vez una distinta, una propia. Creo eso es lo bonito de la historia.

Por eso compré, y al final, por eso me gustan tanto Charlas de café con…
Caray ¿demasiado para tan corta explicación? Tal vez, pero me apasiona la historia e intente trasmitirlo. Espero no haberlos aburrido mucho.

Venustiano CarranzaPero entremos en materia: El barbas de chivo…
Sí, es fácil saber cuándo un personaje histórico no goza de mi gracia; uso todos los apodos ganados a lo largo del tiempo o, si me es posible, le impongo algunos nuevos.
Venustiano Carranza es de los personajes que siempre dejé al último. De manera franca, poco me interesaba de él. Le tocó vivir en un mal momento y junto a figuras que sin mucho problema opacaron su imagen. Además lucho contra esas figuras icónicas del país, y de una de ella podemos, si le rebuscamos un poco, podemos tener la seguridad que Carranza estuvo detrás de su asesinato.

A Carranza como al resto de las figuras importantes del país, no podemos adjudicarle la idea de no tener un buen plan de nación. Aunque oportunista; al esperar casi al último momento para sumarse a Madero, al tomar el liderazgo a la caída de éste bajo el nombre de “Primer jefe”, las convenciones “alternas” cuando otras no le salían “a modo”, la toma de la presidencia luego de decidir la nueva forma de gobierno, los intentos de imposición para el siguiente en ocupar “la silla”.
Aunque el último intento de oportunismo le jugó en contra y le costó la vida.

Pese a esos defectos que le endilgo yo a título personal, Carranza demostró ser un buen político desde los inicios de su carrera en Coahuila y, aunque llamó la atención de Porfirio Díaz a raíz de su buen desempeño, fue el cambio de opinión por parte del gran mandatario lo que terminó por decantar su apoyo a Madero.
Ya dentro de revolución su desempeño no fue relevante, fuera de unos encontronazos con Villa, no hay nada que destacar.
Fue hasta el final, con la caída de Madero y proclamándose “primer jefe” que comienza a hacer lo que todo buen político de su nivel; designar a otros (mejores que él) a luchar sus batallas, para así el dedicarse a hacer política; una nueva constitución que recoja todas las demandas de los distintos participantes en la revolución y que Madero no pudo sacar adelante.

Constitucion-1917Es de entenderse que Madero, pese a estar de acuerdo con las reformas necesarias, no las pudiera sacar adelante. Cambios de ese calibre, situaciones que requieren un giro de 180 grados, no se pueden lograr confiando en la “nobleza de espíritu”, a “paso lento”, “firme pero vacilante”, menos cuando se afectan a tantos intereses, los cuales tiene a sus representantes tan cerca del mandatario. Cabe recordar que cuando llegó al poder no eliminó la estructura Porfirista; se adaptó a ella y confió. Resultado: Madero muerto.
Quizá aprendiendo de ello, Carranza opta por una nueva constitución, un borrón y cuenta nueva para, ahora sí, imponer de manera demo… constitucional (palabra favorita del barbas de chivo) esos cambios que tanto requería el país.

Es innegable que la nueva constitución fue bastante revolucionaria a nivel mundial en ciertos aspectos como en lo relacionado al reparto de tierras y el sector laboral, algo que enaltece la figura de Carranza al punto de casi aceptar su figura en la moneda nacional (ya la descontinuaron, pero aún se ven algunas de ellas). Incluso en la aplicación pues, a diferencia de Madero y tomando la fórmula de Díaz, impuso con mano de hierro muchos aspectos de la nueva constitución.

Hasta aquí todo bien pero hubo dos problemas (aunque solo trataré uno de ellos por ahora, el segundo lo retomaré cuando hable del segundo libro); se enamoró de su imagen y, disculpen, pero no se me ocurre otra explicación posible. Desde el sobrenombre de “Primer jefe”, debimos de haber tenidos pistas al respecto. Cuando le llegó el turno de dejar la presidencia, al momento de permitir la transición democrática a un nuevo dirigente, sufrió lo mismo que Díaz, y aquí dejaré en el aire dos versiones para elegir a gusto del lector; o se enamoró de su figura y quería seguir teniendo peso dentro de la nueva administración o vio que corría peligro su proyecto de nación. Esto último es un punto que analizaré más adelante con la figura de Morelos. 

¡Carajo! Aunque no lo quería (hice, borrando y comenzando de nuevo, esta reseña más de tres veces) terminó siendo algo largo, buscaba algo concreto pero eran tantas las ideas que… esto pasó.

MorelosJosé María Teclo Morelos Pérez y Pavón, o mejor conocido por los jóvenes como “el cabrón del paliacate”, como dato curioso; al parecer nunca se sabrá la razón real de él, son tantas las versiones que… arrggg así de complicada es la historia.
Para mí, Morelos era un personaje muy neutral.
Dentro de la lucha independentista; se vio con Hidalgo una vez, éste le encargo llevar la lucha por la independencia al sur del país y tomar el puerto de Acapulco para la causa (nada tonto Hidalgo) y ya, eso fue todo lo relacionado con uno de los padres de la patria.

Lo último muy simple, lo sé. Pero ahora cambió mi visión de eso hechos.
En el libro nos plantea que no fue nada fácil su lucha, sufrió como pocos y luchó de manera tan aguerrida que… creo no tiene comparación.
Lo rescatable de la lectura es la curiosidad que me deja por el personaje pues, fueron tantas y tan complejas sus batallas que es imposible condensarlas en libros de este tipo, por ello se fueron más por sus motivaciones y sentimientos respecto a la lucha por la independencia. Y aunque me hubiese gustado más ver su pensamiento político al respecto, no digo que sea un mal libro, insisto, me llenó de curiosidad sobre su vida y lucha, y creo eso es lo importante en un buen libro.

Ahora bien, después de leerlo y aprender mucho más (acepto que sabía muy poco de él), sigo sosteniendo que fue una figura importante en el sur, ya sea por haberse escondido y hacer imposible su captura, por luchar a base de guerra de guerrillas y así alargar la guerra, lo que al final hizo replantear muchas cosas dentro de los movimientos independentistas y realistas que, aunque ajenos tan solo por la distancia geográfica, se vivían muy de cerca en la ciudad de México; punto neurálgico del país.
Me quedo con sus sentimientos de la nación que me hacen pensar que tenía una idea muy interesante sobre cómo debería de gobernarse un país, pero que contrastaba demasiado con su (a mí parecer) falsa vanidad al nombrarse “el siervo de la nación”. Me gusta más la idea de que él en realidad nunca tuvo la valentía o nunca se creyó con la capacidad de gobernar una nación tan grande como la que sería la mexicana. Y es que él más que nadie lo vio al movilizarse por lugares tan apartados del centro de la nación; desde donde se manejaba absolutamente todo.
También descubrió los distintos pensamientos tanto en aspectos de religión como en la manera de gobernarse. Dentro del segundo aspecto, mientras unos seguían pensando que la única forma de gobierno era bajo un rey, otros creían que era el momento de hacer un reino independiente mientras otros, pocos y en lucha, creían que la completa libertad era la respuesta.

El problema vino cuando cayeron en cuenta que no conocían otro sistema de gobierno y quienes organizaban la “revolución” del momento no eran hombres y mujeres capacitados intelectualmente hablando, en su mayoría eran hombres de acción que luchaban por cosas tan cortas de miras como “la igualdad entre peninsulares y americanos” en el ámbito laboral y de leyes, si con la revolución hacíamos eso y de paso nos vengábamos de los malditos gachupines ¡adelante, a quemar la alhóndiga! ¿El país? Primero lo primero, venganza, igualdad y después vemos.

Por eso es tan importante destacar los primeros intentos por llevar un proyecto de nación ordenado y bien pensando. Aunque el intento de Morelos es aún muy suave y temeroso, creyó en la buena voluntad de la gente, fue un personaje religioso que define “buenos y malos” sin matices. En un país tan vasto, inculto, mal comunicado, católico a puntos extremos, analfabeta en su mayoría… me puedo seguir en términos pero creo que se entiende la idea; era imposible lograr algo con la pura buena fe.

MéxicoAquí es donde quiero ingresar la segunda parte que dejé pendiente con Carranza: es muy fácil crear un incendio, lo complicado es apagarlo.
Con una nación tan convulsa como la nuestra, enfrentada a acontecimientos tan violentos y confusos, lo mejor, siempre será así, es la mano dura para imponer proyectos por el bien de la nación, cualesquiera que estos sean. Tiránico y déspota viene a mi cabeza, pero a lo largo de la historia ha quedado comprobado que esa fórmula funciona. El problema viene con la calidad de personas que imponen las ideas.
Los que serían mexicanos y aquellos que ya lo fueron, eran tan cortos de miras que no lo entendieron.
Morelos, un religioso de hueso colorado, no sería capaz de gobernar un país si era necesaria la mano dura, creía en la buena voluntad de las personas y nunca entendió que, así como las cosas malas pasa, también hay malas personas que las provocan, y contra ellas solo con mano dura, así paguen justos por pecadores.
Tal vez lo que intento decir es que sí, algunas veces el fin justifica los medios. Sí, un país próspero, con mejores condiciones para todos y que (por qué no, metiendo contexto actual) pretenda ser potencia, debe pensar en un fin, en un plan mayor así tenga que ser a costa de unos pocos… o muchos.
Carranza lo entendió y jugó bien sus fichas. Tarde entendió que para lograr lo anterior muy rara vez se puede lograr en un sistema democrático. Es necesario tener visión a largo plazo y que ésta, sea desarrollada hasta llegar a la meta. En la mayoría de las democracias el nuevo gobierno viene a destruir, ignorar o desprestigiar lo del anterior, lo que provoca que los proyectos reduzcan su tiempo y con ello su calidad. Eso explica muy bien el “tercermundismo” de América Latina; la poca solidaridad entre los gobierno, entre sus políticos, entre su gente.
Carranza (volviendo a él) hizo un débil intento por empoderarse detrás de la silla, eso o creer su versión de que no quería militares en un cargo político, lo cual puede ser cierto y necesario, pero no va con mí visión del personaje ahora que lo conozco un poco más. Lo intentó y falló, se enfrentó a un gran militar el cual terminó con su vida. Le ocurrió lo mismo que a Díaz; duró lo suficiente para volverse el enemigo a vencer y lo prefirió a salirse de la jugada, por un bien mayor, y quedar en un peldaño más alto en la historia nacional.

 

 

 

Como pueden leer son una serie de libros muy interesantes, obras que intentan dar más luz sobre personajes importantes en nuestra historia tan olvidada. Personas de carne y hueso, con virtudes y defectos, que se vieron tentados o salieron airosos de los acontecimientos adversos. El gobierno federal no intenta imponernos una imagen “oficial” sobre ellos, o si lo hace logró hacerlo de manera sutil.
El gobierno dio pauta a muchos autores a dar su versión sobre los distintos personajes, con la esperanza de despertar el orgullo nacional, pero creo que más importante aún, es despertar la curiosidad por la historia del país. Conmigo lo logró, ahora quiero saber un poco más de Morelos y, respecto a Carranza, lo detesto un poco más.

De ambos seguiría leyendo, ya sea porque Morelos me apasionó… ¡me impresionó! Y de Carranza porque quiero seguir entendiendo que fue lo que pasó ahí, que falló. No lo sé, algún día me puede servir… pues… cada que leo sobre historia nacional… no sé… se desata algo en mí… me entran unas ganas apenas frenables de crear el tercer imperio mexicano muajaja ¡Salve al gran emperador, su alteza serenísima, el primero de su nombre, dador de patria, gloría y victoria, el gran Esagui!
Sí, me crezco mucho cuando leo historia nacional, eso y qué adoro tanto a mi país que quisiera llevarlo a la gloria… y que soy un ególatra muy cabrón jajaja

 

En conclusión, libros difíciles de reseñar, es fácil saber de qué va y lo que encontraremos en ellos, lo único diferente que podremos encontrar de uno a otro, será la manera de narrar, pues son diferentes autores, sin embargo, son libros que todo mexicano debería leer y, si eres amante de la historia, no puedes dejar pasar.

 

 

 

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