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El azul es un color cálido. Julie Maroh.

El azul es un color cálido(La reseña a este libro la puedes encontrar aquí)

Un “material” que viene de una manera compleja y rebuscada, la manera de explicarlo aquí tal vez sea en el mismo tono, desde ahora pido disculpas por ello.

Desde hace ya mucho tiempo Horacio Villalobos ha ganado mi respeto con sus programas. Las reseñas y comentarios vertidos sobre el mundo del espectáculo se han convertido en el referente obligado; tantas veces le he dado la razón que ya es norma tomarlo como certeza absoluta en mi propio gusto.
Meses atrás comenzó a hablar en su programa Farándula 40 sobre una película ganadora de importantes premios pero, lo que más atención obtenía de mi parte era el tema a tratar y la manera de hacerlo. En ese momento tomé nota mental y me dispuse a estar atento por si se presentaba la oportunidad de verla en el cine. Nunca fue así.
Con el estreno de 50 sombras de Grey (no pienso poner ninguna liga al respecto, si no la conocen se hacen un bien al ignorarla) volvió a salir a flote ese material pues: “es una obra maestra comparada con el bodrio en que terminó convirtiéndose esa pseudo-película de masoquismo”
Comentarios muy agresivos y repletos de misterio. Me llenaron de curiosidad y me lancé a internet en busca de esa película que ya había olvidado y ¿cómo no? Película de dos chicas lindas compartiendo amor… lo siento, es mi extraña debilidad.

Hace una semana vi la película. No causo una gran impresión en mí. Puse algunos comentarios en las redes sociales y tuve dos interesantes respuestas: una amiga que defendía un punto de vista alterno. Lo admito, me hizo verla desde otra perspectiva y suavizo mi mala crítica, sin embargo, es tema pendiente para seguir desentrañando entre tazas de café. Y un comentario en Twitter, venido de un grupo que intenta criticar y destrozar el proyecto fílmico. La plática la pueden seguir desde mi cuenta de Twitter, incluso ahí está el link para el grupo de Facebook donde se explica mejor el… ¿proyecto?

Y como no me gusta criticar algo sin conocerlo a profundidad, me lancé a ver el grupo y analizar todos sus puntos. Con todos estoy en desacuerdo o puedo entablar una interesante discusión para así entender mejor la postura. Sin embargo, el punto final, causó gran impresión en mí y mi filosofía. La película está basada en un comic, algo que ya sabía, pero como la película no me gustó mucho, decidí no seguir más allá, es decir, leer el comic. Ahora, con este grupo llenándome de curiosidad y morbo, fue inevitable, soy demasiado curioso y amante de el “conocimiento” en general; me lancé detrás del comic y ahora lo tengo entre mis manos.

Fue complicado intentar comprarlo de manera “física” en México, ninguna de las librerías más populares y con servicio a domicilio lo tenían. Busque de manera digital y tampoco fue muy fructífero. Recurrí a un par de grupos literarios y al fin pude hacerme de unas copias del material. ¡Y lo admito, muero por leerlo!
La controversia aunque no es grande es… curiosa, no encuentro otra palabra jajaja El morbo ¡eso sí! Es grande e interesante. En la investigación más profunda descubrí que el comic también fue ganador de muchos premios y reconocimientos, incluso entre los comentarios hacen referencia a lo mal que estuvo la adaptación a la película. El misterio sigue creciendo ¡y yo tan curioso!

Por último, sobre la película no quiero escribir. Tal vez, al terminar el comic y con la correspondiente reseña crea necesario hacer una buena comparación y tenga que recurrir a mis recuerdos, pero eso solo lo sabré al final.

Pues bien me despido, con el detalle que es el primer comic que leo para el blog y que, por desgracia, lo hago de manera digital, aunque no me disgusta del todo la idea pues de otra manera no hubiera sido posible leerlo, siento que… como que pierde encanto jajaja

Lectores ¿ya vieron La vida de Adèle? De ser así ¿qué les pareció? Y lo más importante en este momento ¿su opinión sobre el comic?

 

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  1. Paula
    16 febrero, 2015 en 1:22 PM

    Sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como “La vida de Adèle” prefiero que no se haga ninguna… porque mucho decir que “dan visibilidad” y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance.

    Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al encontrarme tamaña basura… Quince minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica.

    El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos… sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.

    Sin esas largas escenas de sexo la película habría ganado en dignidad y fuerza, precisamente es contraproducente a su causa este excesivo regodeo. En lugar de estas escenas (o de gran parte de ellas) se podría haber aprovechado metraje e incluir, por ejemplo, una escena de ataque homófobo de los que están tan tristemente vigentes en Francia u otros países europeos, eso sí contribuiría a una mayor sensibilización del público y no una escena como la de las tijeras con la que la película cae en el ridículo, se descalifica a sí misma y le da la razón a quienes afirman que es pornografía mostrada sólo con el propósito de excitar.

    ¿Cuál es la intención si no de regodearse de tal manera? ¿Si no vemos ocho orgasmos no entendemos la pasión entre ambas protagonistas? ¿O la “necesidad” de meter estos quince minutos de sexo salvaje era porque si no nadie aguantaría tres horas soporíferas viendo a una actriz con cara de empanada? Mucho más importante y vital para la trama era la escena suprimida en el montaje final de los padres de Adèle echándola de casa cuando la pillan en la cama con Emma, que en el cómic marca un punto de inflexión importantísimo en la vida de la protagonista y así debería haber sido igualmente en la película para entender mejor su desamparo y su soledad. ¿Por qué se suprimió entonces? ¿Para darle más minutos al sexo? Resulta incomprensible.

    Me pregunto cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: una fantasía pornográfica de un director heterosexual, basándose en un juicio apriorístico de cómo follan dos lesbianas que no es más que su propio deseo puesto en imágenes (y además tiránicamente, en plan “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo”).

    De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el director jamás se habría recreado así en una escena sexual entre ellos y la película no habría sido tan brillante para los críticos. Si la pareja hubiera sido heterosexual y si el sexo, aunque realista, hubiera sido tratado de manera más sutil, de esta película ni se habla. Y mucho menos se la premia. Pero claro, a los críticos heterosexuales les ha gustado mucho y por eso ganó Cannes…

    Por eso, lo que me escama de todo esto (aparte de que me es imposible simpatizar con un señor que ha hecho que sus actrices se sientan poco menos que abusadas…) es que el director ha reducido una historia compleja sobre el amor, la amistad, la intimidad… en una larguísima escena de sexo hecha desde el punto de vista de un observador masculino que reduce a las lesbianas y a las mujeres en general en objetos hipersexualizados cuyas prácticas sexuales deben ser aquellas que despiertan los deseos del público.

    Como siempre, se reduce a las mujeres (lesbianas o no) a lo mismo. Objetos. Objetos con los que vender, comerciar, excitar… objetos masturbatorios y poco más.

    Esta película no hace ningún favor a la causa homosexual, más bien todo lo contrario.

    Si me extiendo tanto y me expreso con tanta vehemencia es porque quiero que mi punto de vista (que es el de muchas lesbianas también) ayude a entender por qué tanta indignación justificada con esta película, por eso insisto en dar explicaciones de lo que considero que es un enfado lógico (el que también siente la propia autora del cómic) y no una pura histeria “porque sí”.

    Recomiendo encarecidamente la lectura del cómic original para que cualquiera compruebe la diferencia por sí mismo en todo cuanto afirmo: claro que hay sexo, de hecho nadie niega la necesidad de que lo haya, pero está tratado de una manera completamente diferente: con buen gusto, sensibilidad y respeto. Son escenas estéticas y realistas, no tan facilonas, exageradas y burdas como en la película, donde la mirada masculina y casi onanista se delata por sí sola.

    La autora, Julie Maroh, también expresó su indignación al respecto. Conste, insisto, que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como “arte”. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual.

    Tened por seguro que si Kechiche hubiera dirigido “Brokeback Mountain” o una historia de amor con dos hombres como protagonistas, ni de coña se habría recreado tanto. Es por este cúmulo de circunstancias por el que las lesbianas nos sentimos tan ofendidas: se nos reduce siempre a lo mismo, al mismo papel de objetos destinados a dar placer o morbo a la audiencia…

    Es curioso que las mayores alabanzas procedan, justamente, de hombres heterosexuales; las mujeres, heteros o lesbianas, la ponen bastante peor y son mucho más críticas. Será quizá porque la cosificación sexual de la mujer es algo tan enquistado en nuestra sociedad, en todos los ámbitos, lo tenemos tan admitido, que ni se permite darle la vuelta cuando alguien lo cuestiona (y entonces, de hacerlo, se nos tacha de histéricas, mojigatas o estrechas de mente, como si confundiéramos “abiertos de mente” con “necesidad de mostrar sexo explícito”) y, como siempre, se visibiliza a las lesbianas sólo para la consecución del placer masculino; se las muestra como objetos sexuales en la pantalla con la hipócrita excusa de que es necesario ver esas escenas pornográficas para entender la vida de la protagonista.

    Y así, la vida de Adèle se queda reducida a “La vida sexual de Adèle”. Una película fácil, vulgar, pornográfica, con todo lo que podía haber dado de sí (no se dedica apenas atención a la lucha interior de la protagonista, a los conflictos con sus padres y amigas ni la solución a los mismos, no se incide en la necesidad de una mayor visibilización y normalización, etc…)

    Creo sinceramente que Kechiche no quiso desarrollar con la misma extensión y profundidad ningún otro tema más que el sexual, disfrazando tal cantidad exagerada de escenas pornográficas bajo tres horas de “cine” y “arte”. El director parece que sólo se dirige a un público específico para que alabe su obra. Podía haber hecho una verdadera maravilla, pero se dejó cegar por el recurso más fácil, machista y explícito. Es verdaderamente una lástima.

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    • 16 febrero, 2015 en 1:52 PM

      ¡Me encantan este tipo de comentarios! Acorde al objetivo del blog, dan matices y perspectivas distintas que enriquecen más el tema a tratar. Muchas gracias por tomarte tu tiempo para hacerlo.

      Ahora va mi respuesta. Solo que… hacer notar que, aunque llevo poco menos de una quinta parte del comic, no quiero hacer comparación alguna, y mis comentarios irán en ese sentido, sin comparar con el comic, solo basada en la película. Ya habrá tiempo para hacer ese tipo de comparaciones al final, cuando llegue la reseña.

      La película me pareció un exceso, el problema de pareja, que es en lo que se centra la película, lo pudo vivir cualquier pareja, incluso una heterosexual y la película hubiera funcionado igual. Es decir, tocar el tema lesbico me pareció un simple y burdo recurso para contar esa historia. Respecto a las escenas, vienen a afirmar lo anterior.
      Tratándose de una pareja heterosexual esas escenas hubieran quedado más “tapadas” y con mucho menos duración pues ahí no tienen función alguna.

      Cómo hombre heterosexual, debo admitir que me parecieron genial y atractivas, por decirlo menos y educadamente. Sin embargo, para dar una opinión estricta de la película; sobran. Sin esas escenas funciona igual.

      Al anterior punto llegó una amiga a comentarme que la idea de la película es demostrar que una pareja lesbica tiene los mismos problemas que cualquier otra. Así de simples y con problemas absurdos, lo que trata de contarnos es: “Somos iguales”

      Mi respuesta fue: “Ok, punto a la “igualdad”. Pero, si nos apoyamos ahí ¿para qué tanta escena de sexo? ¿Para vender? ¡Dejó de haber igualdad, pierden!”

      (Y comienzo con los copy-paste)

      Ella: “¡Por dios! ¿qué habría de interesante para la industria del cine si no hubiera sexo? además todas las pareja tiene sexo, eso es algo universal.”

      Yo: “Pero no me vendas algo “normal” con excepcionales escenas de sexo. ¡Coherencia!”

      Y la conversación terminó en otros tópicos ajenos a la película. Al no haber comentarios relevantes decido terminar aquí.

      Resumiendo. Si la película intenta demostrar la igualdad en la complejidad de las relaciones humanas (punto al que llegamos pero no comparto del todo) entonces las escenas que tanto discutimos están de más, bajo el puro hecho de vender y, hasta cierto punto puedo aceptarlo, atraer al publico masculino a ver unas geniales escenas de sexo. Perdón por el comentario pero sí me gustaron.

      Sobre lo mal que tratan a las mujeres, prefiero no meterme del todo, creo necesito el comic para poder opinar bien.
      Arriesgándome a opinar sin leerlo, puedo afirmar que no profundiza en donde debe hacerlo, lo complejo de la relación amorosa y más en una donde se tienen conflictos por muchos sectores.
      La pequeña pelea de amigos es fabrica y se siente hasta anti-natural. Cualquiera que peleara con amigos por cualquier tontería puede saberlo.
      Nunca se llega a saber bien a bien la opinión de los padres de ambas jóvenes, aunque se siente claro el apoyo a Emma mientra que con la otra chica pues… se nota la frialdad y sospechosismo. Pero no usarlo, tal vez a costa de alguna escena de sexo (robandome tu argumento) es una estupidez, desperdició una excelente oportunidad para enriquecer más la película.

      Por último, decir que me pareció en exceso pretenciosa, dejo en manos de las actrices el trasmitir muchos mensajes, tal vez más de los humanamente posibles y, aunque algunos se pueden intuir, creo que para llegar a un mayor sector debió ser más explicito.
      Me refiero a sus problemas de pareja, la traición y el intento de reconciliación que no se da, eso también hubiera sido más interesante de desentrañar.

      En fin, dejando el tema de la sexualidad (sigo sin querer entrar en esos terrenos) películas como “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” fueron más acertadas al profundizar en los problemas de las relaciones amorosas, con el mismo tono “serio” o de “arte” lo logra. Mientras “La vida de Adèle” tenía todos los elementos para lograrlo, se queda corta por apostar al sexo entre dos chicas.

      Nos vemos en los próximos comentarios, y espero verte al final, en la reseña, pues creo que sí será necesaria la comparación entre ambos proyectos.

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      • Paula
        16 febrero, 2015 en 2:17 PM

        Gracias a ti por tu respuesta y tu empatía, es muy útil y satisfactorio ver que todo el mundo no ha caído en la vulgar trampa de este director. Muchas lesbianas estamos muy
        hartas de escuchar tantas alabanzas sobre esta película. Si alguien quiere hacer porno, que lo haga, pero que no lo justifique haciendo ver que defiende algo o a alguien y sobre todo que se atreva a llamarlo por su nombre y a no disfrazarlo de otra cosa. Está claro que a los hombres heterosexuales el tema lésbico les encanta y les atrae muchísimo, pero
        se les ve mucho el plumero para que luego lo nieguen con tanta hipocresía… Lo que ha rodado Kechiche no es arte, es simplemente pornografía para canalizar sus propias fantasías y disfrazarlas a través de tres horas de “pasión”, “filosofía de los cuerpos” y “sensibilidad”, y si algo me molesta especialmente en esta vida es que traten de venderme una moto falsa o que quieran hacerme comulgar con ruedas de molino.

        El cuadro del tipo que se excita viendo sexo entre dos mujeres es tan antiguo como el mundo, y “La vida de Adèle” no hace sino alimentar la fantasía de la que se nutren las películas porno de toda la vida. No entiendo con qué
        derecho este director se ha atrevido a utilizar a las lesbianas a través de una película que no es más que una apropiación machista, aprovechada y morbosa de su sexualidad.

        En ningún momento digo que el sexo sobre en una
        película o que haya que taparlo. El sexo puede ser explícito y necesario en una película, claro que sí, pero cuando se muestra de manera tan evidentemente morbosa, degenerada (con respecto al cómic) y vulgarizada como aquí pues sí, me sobra, porque ver unas tijeras de 10 minutos no creo que me aporte nada al resto del argumento, ni a mí ni a nadie, salvo mera excitación o morbo… eso es lo indignante, que en ellas el director está lejos de ser ingenuo o esteta al haberlas rodado, sino morboso. Nuestra indignación (mía y de muchas lesbianas) radica en el hecho de que la mirada de este director es bastante hipócrita, porque nos quiere vender unas escenas sexuales supuestamente filmadas con realismo, belleza y sensibilidad cuando lo que vemos es pura recreación
        pornográfica con fines comerciales. El sexo lésbico vende, y eso el director lo sabía y por eso lo ha explotado, por eso todas las justificaciones de estas escenas nos parecen cuentos y engaños bastante perversos. Creo que muchos tíos han visto la peli sólo buscando las escenas porno, es más, esas escenas ya aparecen insertadas desgraciadamente en muchas páginas porno de internet…

        Sin estas escenas, que como bien dices sobran, la película habría ganado en fuerza y se habría apartado de una controversia en nada beneficiosa. El sexo en el cine muchas veces actúa como un reclamo morboso en si mismo que se desconecta del relato en el que está inserto. Desde luego la película que nos ocupa es un ejemplo claro de este efecto.
        Lo lamentable es que el director y los críticos alabadores sean tan cínicos e hipócritas para hacer pasar este elemento determinante de la película como un hermoso complemento y no como un reclamo morboso, y por ende, comercial.

        Nos ha costado mucho que a las lesbianas se nos respete (y aún nos sigue costando diariamente) para que nos tengamos que ver expuestas de este modo y se nos visibilice sólo para fomentar el mito erótico frente al público mayoritariamente masculino, lo cual además resulta de muy mal gusto y muy frustrante, porque sentimos que es como si al exponer nuestro disgusto nos increparan: “¡Encima que os visibilizamos y de una manera artística además, os quejáis cuando deberíais aplaudir, sois unas histéricas y unas puritanas!”. Es casi como cuando las mujeres se ven
        “obligadas” a agradecer ese piropo que reciben por la calle sin haberlo pedido. Sinceramente creo que el día que veamos penes en pantalla con la misma frecuencia con que vemos coños y tetas podremos empezar a hablar de igualdad… y hasta que no vea una película de este mismo director que
        se recree durante diez minutos en dos hombres gays practicando un “justificadísimo” y “bellísimo” sexo anal seguiré pensando que Kechiche es un vulgar onanista y sólo ha buscado plasmar su propia fantasía. Pero no creo que de haber protagonizado su película dos hombres se hubiera recreado así, ni hubiera sido premiada en Cannes. Por todo ello, tanto esta película como sus intenciones me parecen repugnantes, y me compadezco de Julie Maroh, la autora, que ha visto su obra tan asquerosamente vulgarizada.

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  1. 18 febrero, 2015 en 10:40 AM

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