Fin. Misery.

Misey contraportada

(Los comentarios iniciales los puedes encontrar aquí)

¿Cuánto de los amantes de los libros no hemos soñado con ser como nuestros grandes escritores favoritos? Leemos la fluidez de la escritura, la naturalidad con que nacen las historias y jugamos con lo complejo que pueden llegar a ser; “yo lo hubiera hecho así”, “tal vez si aquel personaje no hiciera esto”, o la más importante de todas “¿qué tal si…”

Nos maravillamos y sorprendemos ante la facilidad con que se lee un libro y fantaseamos con poder hacerlo, lo añoramos, lo imploramos y en algunas ocasiones nos armamos de valor y lo intentamos. Es entonces cuando descubrimos que no es fácil, tiene ese “algo” complejo que nos frena, el bloqueo que nos hace ignorar la pantalla en blanco y pensar “¡¿Cómo carajos lo logra el escritor?!”

Es ahí donde algunos caemos presa de las maravillas del proceso de creación, investigamos a fondo sobre el escritor, nos empapamos en él al punto de poder afirmar “somos parte de él”. Algunos tomamos esto como modelo de inspiración y comenzamos a adaptar eso que aprendimos en nuestra persona y nuestro peculiar modo de escribir. Otros…
Otros simplemente aprovechan la oportunidad, rescatan a un autor de culto, le rompen las piernas en el primer arranque de furia, le “piden” una obra “especial” y fantasean con el “final” de ese cuento en que se convierte la vida. ¡Normal!… ¿no?

El #RetoKingProceso me ha ayudado, y me ayudara a darme una idea de lo versátil que puede ser King en su prolífica obra, gracias a esta oportunidad puedo comparar distintos tipos de escritura y narraciones. Y aquí es donde he encontrado el primer punto de flexión en su obra, la primera narración diferente a las que me tenía acostumbrado en la pasada obra publicada por Proceso.

Dejando a un lado los múltiples personajes que ayudan a fortalecer los aún más múltiples escenarios, en Misery tan solo nos centraremos en dos pues, aunque secundarios y con apariciones rápidas, también hay otros personajes que podemos descartar sin ningún problema.
Esta obra nos narra la peculiar aventura de un escritor de un serie de libros best-seller; esos que lo han llevado a la gloria del reconocimiento y fluidez económica pero al mismo tiempo lo tienen en el infierno de estancarse en una solo saga, peor aún, en un solo personaje que sus miles de devotos “fan’s número uno” no quieren que acabé. Ellos que son capaces de consumir la misma obra una y otra vez sin ver que solo tiene un nuevo sombrero (siento la interrupción tan drástica pero fue inevitable, no hay nada que no se pueda explicar con los Simpson jajaja)

Luego de “asesinar” a su personaje principal, quitarse esa gran carga de encima, crear una nueva obra que será su bote salvavidas de ese naufragio que sabe es de esperarse; en la euforia de todos esos nuevos y grandiosos acontecimientos sufre un grave accidente automovilístico dejándolo a merced de las garras de una perr… personaje que como pocos en mi historia personal he odiado tanto. ¡Gran punto a favor para King!

Aquí es donde comienza la aventura. Atrapado; tanto por el personaje que es su gran fan como por la inaccesibilidad del lugar donde se encuentra. Se ve obligado a luchar por la supervivencia, “mantenerse en pie” y tan solo seguir respirando mientras busca una salida. El principal problema no radica en lo complicado de la situación, la verdadera pesadilla está en su psicótica celadora; una mujer por demás compleja y repleta de trastornos que vamos desentrañando conforme pasa la lectura.

Lo que me lleva a una serie de párrafos de Game of Thrones que salieron a flote a raíz de los más recientes capítulos de la serie televisiva.
Había cierto primo de una de las familias principales, nació con una extraño retraso que fue siendo visible conforme avanzaba su edad, en su infancia, siendo parte de una de las familias más importantes del reino, tenía la libertad de no hacer absolutamente nada para vivir, ninguna responsabilidad más que estar en la bancas del jardín, buscar pequeños insectos y machacarlos mientras hace un extraño ruido. Nadie le toma importancia. Es tan solo un retrasado que encuentra algo que hacer con el tiempo que tiene prestado. Pero Tyrion, personaje que por su baja estatura tiene que “sobresalir” por otros medios, la inteligencia principalmente, es quien se propone lo que nadie siquiera ha pensado, entenderlo. Lo observa durante días, analiza sus acciones repetitivas hasta el cansancio y pretende entablar dialogo con él en busca de la respuesta. Nunca lo logra.

El punto es, estamos tan asustados con la locura (en tiempos antiguos era ley aunque aún hoy hay casos) o tan habituados a ella que pretendemos ignorarla, desestimarla y seguir con nuestras complejas vidas. Nadie o pocos son aquellos que toman parte de su tiempo para intentar entenderlos, menos aun los que dedican algo de tiempo en ayudarlos o siquiera comprenderlos. Aún tenemos miedo a entrar a ese mundo extraño que no entendemos, el miedo a lo desconocido todavía impera en nosotros.

Aquí es donde intentaré relacionar ambas historias, espero tuvieran paciencia en la lectura. En Game of Thrones son necesarios varios libros para ir descubriendo que los malos no son tan malos y que los buenos, pues no son santos. Como en la vida real, los personajes están llenos de matices, claro-oscuros que solo se pueden descubrir con el tiempo y perdiendo el miedo a lo desconocido al acercarnos.
Con Annie Wilkes, la enfermera que cuida al escritor en el libro Misery, tenemos el mismo problema. Comenzamos a leer un poco acerca de ella y la vemos como una perra desalmada que solo busca su interés a costa de la vida del escritor pero, y es aquí donde viene lo interesante, seguimos leyendo sobre ella con el trascurso de las páginas, somos participes de su perspectiva, la visión que tiene su prisionero sobre ella y además se nos muestran datos concretos, reportajes totalmente imparciales pero que, con el contexto que nosotros tenemos podemos intuir algo más. Es ahí cuando el personaje crece ante nosotros y entendemos que no es una perra, es una vil hija de pu… es una grandísima perra la muy cabr… Arrggg!!!! Debo dejar escrito en algún lugar que con libros como este despotricaré de lo lindo.

Si suponías que esto daría un giro clásico para hacer de un personaje “malo” en uno “bueno” o al menos con motivos para sus acciones ¡estás totalmente equivocado!
Con una maestría como pocas he visto, King nos hace odiar mucho más a ese personaje de débil contexto, hasta impregnarnos con toda su historia, entonces el lector decide si justificado o no su actuar. Mejor aún, podemos quedarnos con los argumentos del autor, un gran y enorme soliloquio de más de 350 páginas donde usa al personaje para movernos por todas las vertientes de la locura y su acercamiento a ella.

Odio: somos prisioneros de un personaje sin razón. Análisis: ¿acaso son sus acciones las que la definen o debemos considerar factores químicos en el cerebro, tal vez la misma sociedad? Defensa/Síndrome de Estocolmo: gracias a ella (locura o personaje, en este punto es igual) ha logrado hacer lo que en otro tiempo era imposible y de una mejor manera.  Furia: esas ganas irrefrenables de asesinar a nuestro carcelero, entendible ¿no?

Todo ello y más, mezclado, invertido, con salidas al azar, miles de sentimientos al analizar una vida perdida, olvidada y sin sentido práctico. Un, y mucho ojo a lo siguiente, internamiento en la mente de un escritor que nos hace participes de todo aquello que tiene que ver con la vida literaria.

Es decir, no tenemos una historia sencilla. Es tan complejo como introspectivo, es mucho pensar y poco actuar. Lo que podría explicar porque muchas personas encuentran lento el libro. Y es que no se trata de mover a los personajes o seguir leyendo para ver como escapa, no, aquí somos testigos de cómo la prisión pasa de lo físico a lo mental, observando cómo afecta la conducta y la manera de ver la vida.
Aunque imploramos una pronta resolución y, ¿o solo me pasó a mí? Detestamos esos capítulos llenos de asco por el dolor físico, el castigo psicológico y la destrucción de la esperanza, pese a ello queremos seguir leyendo su mente, que esto dure más para profundizar en sus pensamientos en busca de una señal de sanación.
Yo no quería que esto terminara, yo quería seguir viviendo en la mente perturbada de un escritor, identificarme y entender ciertas situaciones al escribir, sentir que voy por buen camino, descubrirme fascinado por las similitudes y maravillado por todo lo que despertaba dentro de mí. Aunque también sufría y mi estómago lo declaraba, odiaba a esa perra que hacía la vida más difícil, dentro y fuera del libro.

 

Al igual que en la lectura, aquí también me porte muy reflexivo, lo siento pero quería hacer algo diferente. Leí varias reseñas antes de comenzar a escribir, entre ellas la de Crónicas Azules #13. Entre todas decían justo lo mismo que yo quería expresar sobre el libro: un gran libro con muchos puntos en común. Pero ¿cómo hacerlo diferente, cómo destacar del resto y seguir enriqueciendo las reseñas? Le di libertad a la mente y esto fue lo que se logró.

En lugar de centrarme en los puntos comunes, eso lo dejaré para la reseña de la película, busqué la mentalidad de los personajes, la mente de King que ahora puedo decir estoy seguro se refleja en su obra; dudas, consejos, vivencias, chispazos de su personalidad en las ideas de sus personajes.
Quizá este ejercicio no sea del todo bueno para aquellos que apenas se empapan en la lectura de este libro pero creo es interesante para aquellos que recién vienen de él.
Para los novatos; es una excelente obra, no la dejen pasar. Llegas a odiar/amar a los personaje y te pierdes en un nuevo mundo, la mente humana.
Para los veteranos; ¿qué les pareció?

La película está en proceso de descarga, mi vida real ha estado llena de tropiezos y complicaciones, por un descuido olvidé buscarla a inicios del libro y ahora pago las consecuencias, espero de este día no pase y hoy por la noche o mañana temprano tenerles una reseña al respecto.

 

 

Actualización por la película

 

En definitiva Misery es una buena historia para manejarse desde distintos vértices, en el libro King lo hace de manera extraordinaria, se sumerge en la mente de los personajes y sale impregnado de sus fatalidades ante una situación tan extrema como la presentada, en la película… ahí otro gallo nos canta.

Película Misery

No era capaz de imaginar cómo lograrían plasmar los pensamientos de los personajes ¿los actores tendrían la capacidad de, con su talento, mostrarnos todo eso que no se ve, no se dice pero se siente?
Estamos hablando de 1990, aunque con grandes excepciones sabía que el cine no estaba en su máximo esplendor entiéndase que desdeño el cine “antiguo”, huy que “joven” me escuche) y que era iluso pensar que se lograría esto, aun así me arme de valor y me puse a ver la película que, admito, tenía mucha emoción de ver, una gran historia con grandes interrogantes, un perfecto juego para imaginar si yo lo hubiera podido hacer mejor.

Y no lo creo, habría caído en los mismos problemas, tendría que modificar la historia para adaptarla a lo que sí se puede contar en poco menos de dos horas. Una labor titánica de la cuál salieron bien librados.

Tal vez fueron los personajes que, al ser dos los principales y en quienes se centra toda la película, logran el impacto deseado. Y claro, la increíble actuación de Kathy Bates es magnífica. Desde que sale a escena sentía que ya la odiaba, claro venía prejuiciado por lo leído pero ¡wow! Su cuerpo, su actuación, toda ella tiene esa impresión de querer golpearla y salir huyendo, sobre todo con sus primeros sobresaltos.

La historia cambia, sí pero es imposible no hacerlo. En mi imaginación, mi “mejor” adaptación al libro tomaba más de tres horas (¡fácil! Un cálculo muy conservador) en llevarla a la pantalla, incluso, teniendo en cuenta las mutilaciones necesarias a la historia.
Aunque lo logrado no está nada mal, se debe aceptar que lo logrado es una maravilla pues para no pensar así deberías ser un verdadero “fan mal pedo”, esos que caen mal porque exigen que los diálogos sean idénticos al libro original.
Personas que no tuvieran un acercamiento al libro sentirán una extensión del terror por nosotros vivido. Logrará introducirse en lo más profundo del pánico ante semejante situación y, como en el libro, nos lleva a imaginar cómo reaccionaríamos nosotros si viviéramos esa oportunidad única. Sí, ¿qué no haría yo si me encuentro a Shakira… nah, desvarío, me refería a ser las víctimas, sí, el tío Esagui nunca sería un carcelero Nazi por más que en su juventud estudio demasiado el tema.

misery001No hay grandes comentarios que hacer sobre la película, es fiel (en lo posible) al libro. Debemos entender para ello que se trata de una adaptación; un guionista busca la manera de mover al cine un “gran” libro, luego lo recibe el director quién le da su “toque especial” y después toca al actor interpretar eso que le dan en papel. Son tantos los cambios y las manos que hay entre la obra original y el producto final que es imposible no lograr empatía cuando un trabajo se logra bien pero con “pequeños” detalles.

Sí, la historia cambia en ciertos aspectos. Sí, mete personajes que no tuvieron relevancia o los cambia por completo. Sí, el final es medio alterado. Sí, cosas simbólicas (aunque repletas de asco en la versión original. Y no lo digo para mal, me encantó haber sentido eso) fueron cambiadas totalmente. Sí, el mensaje final, el que toma todo un libro decirlo no es contado, pero claro ¡costó un libro decirlo! Fuera de todo lo mencionado la película es aceptada, con racionalidad y cediendo en nuestros amores a la literatura. El cine tampoco es un trabajo fácil y, ya no se diga superar, igualar lo logrado por un libro siempre será una tarea difícil, pocas veces se ha logrado.

Aquí simplemente fue un gran trabajo, con estupendas actuaciones, una genial película que genera fuertes sentimientos. Se pueden y deberían verse como dos obras medio independientes, con caminos diferentes por lo complicado de la adaptación pero que sin embargo se disfruta bastante de ambos trabajos. Cero fallas le veo aunque soy un poco más racional que el resto de las personas y no me pongo la bandera de los libros cual si una guerra sin cuartel se tratara. ¿Ustedes son así?

¿Qué les pareció la película? ¿Desmotivados por los cambio presentados? ¿Concuerdan y aceptan que son obras diferentes que, aunque ligadas por el nombre se pueden disfrutar sin problemas con los cambios presentados?

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