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Fin. El viejo y el mar.

(Los comentarios iniciales los puedes encontrar aquí)

Uno más de Hemingway.

Uno más de Hemingway.

Tras una mala racha que se ha extendido por 84 días “el viejo” no encuentra una razón para no luchar contra ella, salir de nuevo a la mar (sí, así en femenino), ignorando los comentarios mordaces y las burlas poco disimuladas, esta vez solo. El joven manolito, su fiel amigo, antiguo compañero en la pesca no podrá acompañarlo en esta aventura, su familia se lo prohíbe “da mala suerte”, pese a esto lo sigue frecuentando, le ayuda con el alimento, la bebida y le procura un buen cebo para el día siguiente, el momento de la verdad, aquel día donde romperá la racha y demostrara que ese viejo aún es capaz.

Una historia sencilla, sin más profundidad que la otorgada por el mar que anida tantos secretos… al menos eso parece, vista a la distancia mueve tantos pensamientos que es difícil creer que no son nacidos a raíz de esta lectura… o puestos ahí por la mano de Hemingway. La pobreza latina, la aceptación y comodidad ante ella, lo banal del norteamericano, la simplicidad de la vida, lo insignificantes que somos ante la naturaleza y sin embargo, nos da pequeñas victorias que saben a gloria.
Todo esto y más es El viejo y el mar, en tan solo 95 páginas puede decirse (conociendo un poco la historia del autor) que Hemingway lo ha hecho de nuevo.

Santiago un viejo pescador cubano, nos narra sus últimos desventurados días; el mar caprichosos y generoso, no le ha dado su mejor cara, manteniéndolo en una gran racha de mala suerte, peligrando su antiguo récord de salidas al mar sin regresar con algo digno de no regresarse al mar. Manolito fue su joven aprendiz, un chaval encariñado con aquel viejo de quien ha aprendido tanto. Este chico tiene la prohibición de su familia a seguir navegando con él, “ya son muchos días de mala suerte, te la puede pegar”, pero esto aplica solo al mar, lo que le permite seguirlo frecuentando en su casa, apoyándolo con comida y bebida que, gustoso, reparte entre los dos. ¿La devoción de “pocos” jóvenes hacía los ancianos olvidados por la sociedad? Una isla completa contra el viejo y él, es el único que no pierde, ni perderá la fe en aquel viejo lobo de mar.

En lo anterior una pequeña prueba de lo que intentaba explicar al principio. El viejo y el mar es una novela corta, que se podría leer de un tirón, pues su historia no presenta la menor dificultad al ser “plana”, “lineal”, con pocos personajes y giros, pese a todo eso, tiene ciertas metáforas o… o… sabiduría en sus pocas palabras. Perdón, no supe explicarlo de otro modo. ¿De qué otra manera se podría interpretar el párrafo anterior?

La historia nos narra como el viejo se lanza a la mar con ánimos renovados por su joven amigo aunque con las mismas fatigadas fuerzas de siempre, a lo largo de las páginas descubrimos en su descripción el paso de los años por su piel, en la narración encontramos como le afectó el mar y viendo todo en conjunto, a la distancia como se encuentra su lancha, descubrimos a un anciano en sus últimos días de vida luchando ya no contra un pez, sino contra la vida misma, con los estragos que le ha causado física y mentalmente.
El lector no puede más que reír con ciertas ocurrencias y palabras dichas en voz alta, solo, rodeado de un inmenso mar. Incluso llegar a desfallecer por los notorios cambios en él, al descubrirlo tan afectado, incluso en momentos de debilidad, encontrarlo derrotado, nos apretuja el corazón, daríamos lo que fuera (¿Solo me pasó a mí?) por estar ahí y ayudarlo con su pesada carga.
¿A que cargar me refiero? Caray, me explaye contando lo que sentía que no supe en que momento deje de compartir la historia con ustedes. A las pocas horas de haber partido, una de sus varias cuerdas comienza a tirar, luchando contra ella descubre que no es algo común, es grande, un enorme pez que de atraparlo romperá su racha de la mejor manera, sin embargo debe luchar contra él, no solo físicamente (seguramente el pez lo vencerá al romper la cuerda), la clave es ser inteligente y en eso nadie le gana a ese viejo. Mezclando fuerza, paciencia, inteligencia, el viejo se deja llevar por ese enorme pez. Velocidad firme, destino incierto, el pez… la naturaleza toma control del hombre y lo pone a prueba, precipitarse en la lucha lo hará desfallecer: lleva poca agua, apenas una botella que tendrá que beber a sorbos. Comida lleva poca, tiene que pescar sobre la marcha que guía, que dirige el pez, y comer así, sin más, crudo y “fresco”, antes que los elementos lo echen a perder, todo sea por mantener las fuerzas de esas acalambradas manos y hombros que sujetan la cuerda del pez que… es su “buena suerte”.

El final prefiero no contárselos. ¿Cómo podría terminar una lucha contra un pez de enormes dimensiones, capaz de remolcar un fuerte bote con su ocupante? en todos sus años (y son muchos) nunca había visto un pez así, será el que rompa su racha, el que demuestre lo bueno que todavía es, el que de atraparlo le dará mucha carne para vender en el mercado y poder así sobrevivir unos días más. La lucha contra la naturaleza para tomar una pizca de ella y entonces poder luchar contra la humanidad. Ahora que lo pienso no se cual lucha es más infernal.

De los personajes poco puedo decir, obviamente se centra en uno y es a quien conocemos más a fondo: “El viejo” es enternecedor con sus disparates y excelentes bromas, algún día espero tener su humor y poder emular su férrea lucha por la vida. Inspirador en su totalidad, un personaje que nos llena de diferentes y poderosos sentimientos.

Es un buen libro, ahora puedo entender las enormes disputas que ha habido y seguramente seguirán existiendo alrededor de éste. Es muy corto, es plano, es sencillo, tiene una profundidad intrínseca, pero que algunos pueden ver. Es decir, pequeñas cosas como la lucha por el pez, la fidelidad que guarda el joven, la lucha por la vida, la lectura de periódicos para estar enterados del béisbol. Todo da para más, como quedó demostrado (al menos eso pretendí) en las líneas que ahora leen. Sin embargo son aquellos “exagerados” los que arruinan ésta historia.
Siempre leí un poco sobre este libro. Considerado como uno de los mejores (depende de dónde y a quién le pregunten esto cambiara) trabajos de Hemingway, encontró críticas diversas, entre ellas las que más detesto y por las cuales hice este espacio: Aquellas donde claramente el crítico fumó algo, se pasa de “mamón” o se cree poseedor de un conocimiento extraordinario, ajeno a nosotros los simples mortales y por eso lo debe expresar con palabras rimbombantes y rebuscadas. ¡Siempre los odié!
De por sí la gente no lee, con cosas de ese tipo, que a la misma gente le cuesta entender, aborrecerán más la lectura. En literatura mi máximo ídolo es Shakespeare a quien le forje la definición “Sencillamente hermoso y hermosamente sencillo”
Por esa definición lo adoró. Y por esa misma razón me agradan todos los escritores “sencillos”, aquellos de fácil acogida al pueblo “común”. En adelante, cuando la gente se encuentre en la necesidad de algo más profundo (con el correr de los libros esto pasa) entonces sí, habrá cabida para esos “intelectualoides” y la gente podrá ponerse al tú por tú. Antes, creo, ellos causan más daño que beneficio.
Con la crítica me pasa igual, aquellos que explican algo de manera sencilla, como si se tratara de una charla de café (lo que intento lograr en este blog. Espero estarlo haciendo. Y si no es así, no duden en decírmelo) son mi fascinación. Los rebuscados, los aborrezco a las primeras líneas y rara vez paso de ellas, solo cuando necesito criticarlos a ellos o forjarme una opinión. Pues también he defendido que para poder criticar algo hay que conocerlo a profundidad, y eso requiere muchos sacrificios.

Regresando al tema, la crítica es muy variada, desde aquellos que como yo identifican ciertos guiños o el acompañamiento a un pensamiento más profundo, hasta aquellos que en un simple salpicar de mar creen encontrar la definición de la humanidad. Este libro debe leerse y darle un tiempo de germinación, recomendaría para esto un buen café: Al finalizar, sentarnos ante el libro, dejarnos llevar por el aroma del café, recordar la pequeña historia, si es preciso retomar un par de capítulos que pasen por nuestra cabeza y entonces dejarnos llevar por las cavilaciones, ¡esas son las importantes! creo que así como una pintura tiene distintos efectos dependiendo del espectador, obras como ésta logran la misma situación, cada uno (supongo que dependiendo de nuestras canas, experiencias, madurez, etc.) encontrará algo diferente.
Yo no puedo más que recomendar esta genial obra, una excelente trabajo de Hemingway y más que definir si es su mejor obra o no, si es un trabajo pensado o tomado a la ligera, debo agradecer por tan excelente libro y por ponerme a pensar un poco, sobre qué tan dentro del mar llevó al viejo que vive en mí, aquel que esta pronto a salir.

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