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Día de muertos. Altar de muertos 5-5.

La entrada anterior la puedes encontrar aquí.

Janitzio

En la actualidad el Día de muertos se festeja el 2 de noviembre, en donde los panteones están repletos de flores, velas y personas que visitan a sus familiares muertos. Por otra parte los dulces, comida y festejos se realizan como un intercambio en la sociedad; los alteres de muertos son una muestra de la tradición del pueblo mexicano.

Una tradición tan importante que hoy en día es fomentada y apoyada por los gobiernos de los distintos niveles, sin embargo no solo se trata de hacer algo vistoso, agradable a la vista o cómico, existen ciertas reglas y/o objetos que deben incluir y a continuación intente reseñarlas. Aunque hay que tener en cuenta que tan rica es la tradición del 2 de noviembre que año tras año se descubre un nuevo símbolo en los altares, las ofrendas y los alimentos de la temporada.
Con esto podrán entender mejor las decisiones al momento de elegir un ganador en los cientos de concursos que se organizan.

 

Día de muertos. Altar de muertos.

Altar de muetos

-Los altares de muertos dedicados a los niños fallecidos son más coloridos y festivos que los dedicados a los adultos.

-Por las diferencias culturales de los pueblos indígenas, hay infinidad de variantes en los elementos y su simbolismo, como sucede con los escalones. Los altares siempre llevan escalones, de 2, 3 ó 7 niveles: Cuando el altar tiene dos niveles, simboliza el cielo y la tierra; cuando está hecho con tres, representa el cielo, la tierra y el inframundo; cuando son siete los niveles, éstos representan los pecados capitales.

-El altar siempre contiene objetos que simbolizan los cuatro elementos: fuego, por medio de las velas; aire, por medio del papel picado (objeto ligero que se mueve en el aire), hierbas aromáticas e incienso; agua y tierra, representadas con la comida y las flores.

-Desde la evangelización los altares incluyen elementos del catolicismo, como la cruz, veladoras, rosarios e imágenes de santos.

-Los colores que siempre están presentes son amarillo, naranja y morado, colores de luto y ceremoniales tanto para el catolicismo como para las culturas prehispánicas.

-Un elemento fundamental en el altar es la foto del difunto a quien se dedica éste, que se coloca en el nivel más alto.

-El papel picado, como se llama a los rectángulos de papel de china cortados para dibujar figuras en él, es básico. Se coloca a manera de mantel en cada nivel del altar.

-En los altares del siglo XIX y XX se utilizaba papel amate, decorado con los santos preferidos del ánima.

-Conforme avanza el siglo XX, el papel amate cambia por papel de china, conocido como papel picado, artesanía que retoma las imágenes del grabador José Guadalupe Posada, quien utilizaba a La Catrina para satirizar a la alta sociedad del Porfiriato.

-En el suelo, al pie del último nivel, se colocan cuatro cirios que simbolizan los puntos cardinales, que ayudarán al ánima a ubicarse. También se colocan veladoras en los demás niveles.

-El agua no debe faltar ya que se cree que, tras la travesía, el ánima viene sedienta. Además, es un signo de cortesía cuando se recibe a alguien. También es signo de pureza. En algunos altares se coloca también un aguamanil y jabón para que el difunto pueda asearse.

-Para darle un toque ceremonial, se coloca copal en un brasero, elemento que ha permeado desde la época prehispánica.

-El cempasúchil, garra de león y nube son las flores que nunca faltan en los altares. Son netamente campiranas y abundantes, por lo que también representan el elemento tierra.

-En algunos lugares los platillos de comida que se agregan son según la tradición del sitio, mientras que en otros se colocan los preferidos del difunto. Lo mismo sucede con las bebidas.

-Se incluyen objetos personales del muerto, algunas veces relacionados con sus aficiones.

-La sal, que de acuerdo con la tradición católica es una analogía con la vida, se considera purificadora del espíritu, además de que es una representación de retorno a la tierra.

-El altar debe estar listo para el 1 de noviembre. Al día siguiente se comparten los alimentos que se cocinaron para la llegada del ánima y se consumen ese mismo día. Para el 3 de noviembre se retiran.

-Cuando se recuerda a un niño difunto, la ceremonia se recorre un día, es decir, el 1 de noviembre es cuando se le recuerda.

-En algunas regiones, en lugar de construir altares, se llevan ofrendas a la tumba del muerto y ahí es donde se adornan y se les acompaña a su llegada en la víspera del 2 de noviembre.

-Para la festividad se vende el “pan de muerto”, pan dulce de forma redonda con figuras que simulan huesos humanos.

-Una ofrenda parecida existía en la época prehispánica y se ofrecía a Cihuapipiltin, diosa de las mujeres que morían en el parto. A ella se le ofrecían panes en forma de mariposa o de rayos.

-También se venden calaveritas de dulce, hechas de azúcar y decoradas con colores. Pueden traer el nombre del difunto. En algunas tradiciones se colocan tres en el altar, simbolizando la Santísima Trinidad.

 

Y como somos una nación tan enorme y variada vale la pena dar un repaso sobre las variaciones en diferentes zonas geográficas:

EN LA HUASTECA

-En la región huasteca, tanto de Hidalgo como de San Luis Potosí y Veracruz, esta festividad recibe el nombre de “xantolo”, palabra náhuatl derivada de la frase latina festiumominum sanctorum, que quiere decir fiesta de todos los santos.

-Es la fiesta más importante del año en Tehuetlán, Hidalgo. La preparación inicia meses antes, cuando cosechan el maíz y la flor de cempasúchil.

-La festividad es grande e incluye el altar, danza, música, canto, verbena popular y visitas entre familiares.

-La ofrenda en esta región se empieza a construir desde el 30 de octubre. Su altar se caracteriza por los arcos, hechos con flores de cempasúchil y también mano de león (flor morada). Éstos se adornan con pan de muerto, fruta, máscaras de madera y figuras de barro.

-En la ofrenda se colocan tamales de distintos rellenos, salados y dulces, y aguardiente, que es fundamental. Ambos productos son los que se ofrecen a los familiares que llegan de visita.

-El 2 de noviembre, los hombres realizan las cuadrillas, bailes típicos para los que se disfrazan de mujer y utilizan máscaras. Bailan al ritmo del son huasteco, huapango y bailes tradicionales.

-También está el baile de Los Comanches, en el que participan tres personas que simbolizan la vida y al indígena huasteco, y quienes pelean contra el perrero, que simboliza la muerte. Van de casa en casa bailando acompañados de una banda de viento o un trío de huapangueros.

 

EN MICHOACÁN

-Los pueblos que forman la región del Lago de Pátzcuaro, en Michoacán, son famosos a nivel mundial por su ceremonia.

-Los purépechas o tarascos, según se hagan llamar, de Janitzio, Jarácuaro, Tzintzuntzan, Ihuatzio, Tzurumútaro y Cucuchucho celebran la Noche de Muertos.

-En el panteón de la isla de Janitzio, en la noche del 1 de noviembre, los familiares de los muertos se reúnen, llevando flores, comida y bebida a las tumbas de los difuntos. Algunos llegan en sus lanchas, iluminando su camino con velas.

-A la medianoche, las mujeres se arrodillan sobre las tumbas para empezar a adornarlas mientras los hombres entonan cantos. Ahí permanecen hasta el amanecer.

-En el atrio de la parroquia de Janitzio se reúnen las familias que no tienen muertos o aquellos cuyos familiares murieron hace más de tres años. Se cree que el viaje entre el mundo y el inframundo tarda ese lapso de tiempo. Después de los tres años, las ánimas ya no volverán.

-En algunos pueblos michoacanos, la mañana del 2 de noviembre se realiza el Camperi, u ofrenda de frutos de la cosecha, que van recogiendo los jóvenes por las calles, para luego entregarla al sacerdote de la iglesia.

 

 

 

 

EN EL CENTRO

 

-San Andrés Mixquic, en la Ciudad de México, es otro lugar donde se celebra con fervor el Día de Muertos, y fue ahí donde por excavaciones se encontró una imagen de la diosa Mauxtli, que simbolizaba la muerte.

-La celebración se realiza la noche del 2 de noviembre, llamaba “alumbrada”, ya que los lugareños se reúnen en el panteón e iluminan las tumbas con velas y cirios.

 

LOS MAZATECOS

-Los mazatecos, comunidad indígena que habita en el norte de Oaxaca, sur de Veracruz y Puebla, es otro pueblo que considera esta festividad como una tradición central de su herencia.

-Ahí la fiesta del regreso de los muertos hace que las actividades preparativas comiencen el 27 de octubre. Se forman comparsas de hombres que se disfrazan, van al panteón, cantan y bailan. Después, el 1 y 2 de noviembre se velan a los difuntos.

-En la tradición mazateca también hay una preparación emocional que demanda arreglar diferencias o conflictos para que el difunto no esté triste al volver.

-Los hombres que forman las comparsas se comprometen a pertenecer a ellas por 7 años, de lo contrario, los muertos regresarán enojados al inframundo.

-Al despedirlos, los mazatecos piden a los difuntos que intercedan por ellos y les concedan salud y bienestar.

 

La fiesta del Día de Muertos es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde el 2003.
Después de tantas entregas, tanta información que tiene como único objetivo exacerbar el orgullo nacional, mantener y fomentar las antiguas tradiciones que están más vivas que nunca, no queda más que preguntarles ¿se sienten orgullosos de tener una fiesta única en el mundo? ¿Los motivo a seguirla? Si ya la seguían ¿cómo la fomentan entre los más jóvenes?

Espero ansioso sus respuestas y haberlos contagiado un poco del orgullo que tengo por esta tierra y sus tradiciones. Nos vemos en la siguiente ocasión. Y cuando ya no esté aquí espero me recuerden con algún altar… o de lo contrario será divertido venirlos a asustar muajajaja

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  1. 5 noviembre, 2013 en 7:34 AM

    Completísmo! Me encantó saber mas del modo en que celebran este día en México. Tengo varios amigos allá, muy apreciado, y esto me conecta un poco con ellos.

    Saludos.

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    • 5 noviembre, 2013 en 9:05 AM

      ¡Amanda! ¡Pariente! Curioso que los apellidos trasciendan fronteras, más si tomamos en cuenta lo peculiar del nuestro.

      Esto comenzó como una colaboración para un periódico local, lucho por llevar este proyecto nacido en el blog a toda la gente y en diferentes medios. Con las “colaboraciones” logré llevarlo al mundo real, aunque siempre vinculado a este virtual.
      Creí que quedaría en una sola entrada, pero encontré tanta información y los dedos se me fueron tanto que tuve que “mutilarlas”. Así como aparecieron aquí han ido apareciendo en el periódico, aunque como aún no logro remunerar ese trabajo y todo lo hago por “amor al arte” la primicia la lleva el blog, es decir, esta entrega aún no ve la luz en el periódico, quizás dentro de unos días.

      La idea era como indico al cierre, dar a conocer esta genial tradición tan mexicana, seguirla fomentando y lograr que los jóvenes no solo no la tiren al olvido, si no que sean ellos los que se adueñen y la sigan evolucionando como se dejó claro en estas entradas evolucionó desde tiempos prehispánicos.

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  2. 15 noviembre, 2013 en 3:13 AM

    Muy buenas entregas sobre el día de muertos en México. Como buen norteño que soy me gustaría agregar que al ser Monterrey una ciudad fundada por españoles, no hay muchas tradiciones indígenas locales (supongo que aplica lo mismo para el norte de México). Por lo tanto, cuando yo era niño, la manera de celebrar el día de muertos era yendo al panteón. Son pocas familias las que ponen altar de muertos en sus casas. Creo que lo que más recuerdo de estas fechas durante mi infancia era el hecho de salir a la colonia con disfraces y pedir “Jalogüin” la noche del 31 de octubre.

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    • 15 noviembre, 2013 en 8:31 AM

      Ir al panteón a celebrar a “todos los santos” es una tradición española, como bien mencionas, el hecho de no haber mucho indigenismo en la zona el sincretismo fue mucho menor, por ende el rescate, el orgullo o mantener las “viejas tradiciones” ustedes no lo viven tan fuerte como nosotros.
      Sin embargo lo anterior, al más puro estilo porfirista en lo últimos años están renaciendo las viejas costumbres de México, el pasado prehispánico está encontrando un nuevo “amor” y su rescate es inevitable, por ello no dudo que pronto en esas zonas del país comience un repunte de estas tradiciones. Pues, así como el “Jalogüin” que se puede explicar con el “a donde fueres, haz lo que vieres”, lo movimientos nacionalistas (o anti gringos, aceptemoslo) crearan el repunte que ya mencione.

      Puede ser, o quizás solo me gustaría que pasara todo lo anterior. Vengo con mucho prejuicio pues en una Feria del libro organizada en mi ciudad se destapó el “gran descubrimiento”, en la zona que ocupa la ciudad, los indígenas “no lucharon”, “aceptaron” a los españoles, “no se mezclaron” y por eso “desaparecieron”. En base a lo anterior no se debe (palabras del cronista loca) celebrar los altares de muertos, pues aquí no hubo indígenas, eso sí, no tiene ningún problema en fomentar los concursos para disfraces de “catrina” y las “calaveritas literarias”
      Por más hispana que sea una ciudad, un poblado o una región, nos guste o no, a estas alturas somos parte de una federación, de un país que tenemos más o menos la misma identidad, aunque muy variada las del norte a las del sur, las del este a las del oeste, somos México, compartimos lo bueno, lo malo y lo distinto. Sin importar que no gocemos del indigenismo o una hispanidad latente, creo merecemos tomar prestadas las tradiciones de otras zonas del país y hacerlas propias.
      Nada nos quita, en nada nos perjudica y al contrario, enriquecemos la cultura y enaltecemos al país. Cabe señalar que las grandes potencias han logrado la unión de sus enormes naciones con estas ideas ¿por qué nosotros no? ¿Cuándo nos daremos cuenta del potencial que tenemos y dejamos escapar?

      Gracias arturo por darte una vuelta por este espacio, disculpa las grandes lineas a manera de respuesta, pero creo que hoy desperté medio inspirado y muy nacionalista jajaja
      Si te es posible compartenos más a profundidad como se desarrollan los 2 de noviembre por aquellas tierras, pues como quedó demostrado, se me escapo esa zona en mis artículos.

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      • 18 noviembre, 2013 en 1:17 AM

        Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario. En los años recientes se ha difundido (por lo menos en Monterrey) cada vez más el uso de altares de muerto en las casas. Por lo general son altares sencillos y muy simples, no tan elaborados como los del centro y sur del país, sin embargo se empieza a ver que la costumbre se va arraigando poco a poco.

        Eso sí, cada dos de noviembre los panteones están a reventar y hay vendimia de todo tipo en las afueras de los cementerios. Las personas gustan de llevar flores, a veces comida, y recientemente música en vivo. Algunos optan por llevar mariachis, pero lo más común son agrupaciones llamadas “fara fara”, que son tríos (bajosexto, acordeón y bajo o contra bajo) que tocan música norteña y por ende, visten de manera norteña.

        Por último, los regios no nos sentimos ni hispanos ni herederos de la gran Tenochtitlán (que no lo somos). No podemos decir que hay que volver a las viejas costumbres, porque no son las de nuestra región. Sin embargo, eso no evita que no nos sintamos mexicanos. Como escribiste, somos ciudadanos de un gran país que ha sido formado por una infinidad de mezcla de culturas, costumbres y tradiciones. Así como nos gustan los tacos y el menudo, también tenemos nuestras carnes asadas, discadas, tacos con tortilla de harina, etc. A final de cuentas somos regiomontanos y mexicanos, i’ñor! (Ah, y arriba el Monterrey XD )

        PD. gracias por tu larga respuesta, ahora te regreso la molestia 😛

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        • 18 noviembre, 2013 en 2:52 PM

          Gracias por tu comentario. Me agrada saber que la tradición de los altares, ya sean modestos o muy fastuosos, valla tomando terreno y creciendo poco a poco. Sin importar que estén muy en el norte o muy en el sur, como decía anteriormente, somos mexicanos, esta es una tradición mexicana, así que ¿por qué no divertirnos con ella?

          Lo de los panteones es muy común en muchas zonas del país, lo que me parece genial, recordar con alegría a aquellas personas que tanto extrañamos, hacer de su recuerdo una fiesta y traerlos a este mundo al ritmo de buena música.

          Lo interesante de tener tanta diversidad es que todos podemos gozar de eso, en especial la comida. Viajo poco, pese a que me gusta mucho conocer este país, pero cuando logro hacerlo lo primero que hago es ir al mercado, buscar comida regional, algo diferente a lo que estamos acostumbrados, me gusta México y sus diferencias, además soy un tragón (pero tenía que disfrazarlo un poco jajaja) es un placer hacer esos viajes gastronómicos.

          Monterrey todavía me quede bastante lejos de Jalisco, pero dentro de poco andaré “cerca” (por andar muy al norte, aunque muy al este), el próximo viaje es a Mazatlán, espero pronto poder darme una vuelta por tierra regia.

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  1. 29 noviembre, 2013 en 12:09 PM
  2. 23 octubre, 2016 en 11:03 AM

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