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Día de muertos. Prehispánico 1-5.

Ante todo una disculpa por tenerlos medio olvidados, en mi defensa… una pésima defensa pensándolo bien: incluso la lectura en curso “La isla de las tres sirenas” estuvo en proceso de Stand By. Llevo poco más de un mes haciendo colaboraciones para un periódico, aun sin paga tristemente pero con el animo de llevar este proyecto a niveles diferentes y acercarlo lo más posible a la gente, decidí que valía la pena sacrificar algo de mi tiempo, mostrar mi potencial y en un futuro luchar por remunerar este trabajo. ¿Por qué no?
Calavera de MuertosCon el 2 de noviembre tan cerca comencé a trabajar en una “calaverita” que me llevó más tiempo del planeado, sumado a eso me encontré una revista de arqueología donde trataban de lleno el tema de la muerte, desde los mexicas a nuestro tiempo. La suma de estos trabajos me generó una interesante idea: dar a conocer esta genial festividad que en México cada día paraliza al país, lo llena de flores, olores, colores, sabores y de muertos muajajaja

Rebanándome los sesos un par de noches al final decidí que no se podría explicar todo en una sola entrada, ni siquiera en dos, existe demasiado material como para ignorar alguna parte, así que opté por trabajar y trabajar, al final, con el compendio general, vería cual sería la mejor manera de presentarlo.
Ahora con todo terminado, puedo adelantarles 5 entradas que envié también al periódico y que en los próximos días verán la luz, sin embargo, como no recibo pago por ello no veo la necesidad de entregarles la “primicia”, siendo fiel a mis lectores en internet aquí les adelanto mi trabajo, espero les guste, me dejen sus comentarios, dudas y sugerencias. Por cierto independientemente de si son mexicanos o no ¿cómo festejan estas fechas en su localidad?

No compite con los colocados en la plaza cada año, el mío es pequeño, casi diminuto, apenas supera en altura a mis rodillas. Me gusta que el color naranja se propague por todos lados, desde el papel picado hasta las flores colocadas donde el gusto me lo indicó. La cruz de tierra robada del panteón; al centro dándole la correcta dirección y de paso que se sintiera como en casa cuando me visite. Una botella de tequila en miniatura adorna su derecha; si en la vida era difícil encontrarlo sin una botella en su mano derecha y fue un factor de su prematura despedida ¿por qué no recordarlo así? Darle su último trago, ese añejo que tanto disfrutó. A su izquierda pan de muerto; pan que aborrecía pero es la tradición y ya se amoló, para compensarle el mal rato un par de tamales rojos y enchilosos. Un vaso de agua para bajar lo enchilado. Velas para iluminar su camino. Al final después de haber acomodado todo, en la parte más alta, su fotografía.
Esta noche de muertos quiero cenar con mi abuelo, tengo tanto que contarle.

Fiesta día de muertosEstimados lectores Octubre casi termina y está por dar paso al mes de Noviembre, el frío comienza a invadir, las noches duran más y la soledad nos recuerda a todos aquellos que ya no están. El 2 de Noviembre está a la vuelta de la esquina. La fiesta nacional en que los Mexicanos demostramos ser “muy hombres” y le declaramos al mundo que las “calaveras nos pelan los dientes”, nos mofamos de ella pues con ella convivimos, a ella le escribimos y con ella nos burlamos de los vivos que aún seguimos aquí.
Una fiesta sobreviviente de los primeros pobladores de esto que aún no era México, una tradición mestiza como la gente que la conserva, una fusión entre lo católico y lo pagano, entre lo antiguo y lo nuevo, entre lo Mexica y lo Español. Así es México, una mezcla interminable de colores, sabores, olores y diversiones, todo fruto de dos culturas.
Una fiesta que pretendo reseñar para ustedes: contarles los vagos inicios, esos datos que tenemos porque sobrevivieron a la cultura oral y los pocos códices que no se destruyeron. Narrarles el choque de dos culturas, la fuerte postura de una a aplastar todo lo pagano y la otra siempre sobreviviente, a mantener lo que para ellos era sagrado. Recordar los antiguos orígenes en el viejo continente de esta festividad, la fusión de la que también se benefició. Pasar por las épocas importantes de la nación y descubrir cómo se vivía esta fiesta, hasta llegar a nuestros días y mostrar como aún hoy se niega a morir ese día en que lo muertos viven.

Al ser una historia tan rica en información y cultura tendré que mutilarla para explicarla mejor.
Y para empezar hablare de nuestro ancianos padres, los primeros habitantes de Tenochtitlan, gran referente para lo que después constituiría México.

Día de muertos. Prehispánico.

En la vieja Tenochtitlan a diferencia de las creencias cristianas existían distintos lugares a donde podría ir la esencia del difunto. Estos destinos eran 4 y estaba ligados a la manera en que fallecía.

Omeyocan conocido como la casa o cielo del sol, estaba destinado a los guerreros muertos en combate o capturados para el sacrificio, así como a las mujeres muertas durante el proceso del parto, mismo que se consideraba un combate y por lo tanto a estas mujeres se les tenía como mujeres valientes, como guerreras.

– Aquellos que morían accidentalmente, por enfermedades incurables, o aquellos con relación al agua, así como los niños sacrificados al dios, iban a parar a Tlalocán (una especie de paraíso terrenal) donde les recibía Tláloc, dios de la lluvia. Aquellos que ahí llegaban pasaban la eternidad cazando mariposas, comiendo frutas deliciosas o jugando a la pelota.

-Los niños fallecidos tenían un lugar especial, llamado Chichihuacuauhco, donde existía un árbol que goteaba leche para alimentarlos. Los niños volverían a la tierra cuando desapareciera la raza que la habitaba. De esta forma, de la muerte renacería la vida.

-El Mictlan era el sitio donde iban los que morían de cualquier otra forma de muerte no asociada a la guerra o al agua.
La jornada al otro mundo era dura y larga, lo cual significaba que se necesitaba ayuda. El perro, el xoloizcuincle (xolotl-itzcuintli), el famoso perro pelón, era muy importante y acompañaba a la gente. Les ayudaría a cruzar el rio que estaba en el inframundo llamado Apanohuaya “el paso del agua”. Guiaba a los muertos hasta el “lugar sin orificio para que salga el humo” o inframundo, donde habitaba MictlantecuhtliSeñor de los muertos”.

Se puede ver esto en los muchos esqueletos de perros en las tumbas. El jade también ayudaba en la jornada y se ponía una piedra, a veces en forma de corazón, en la boca del difunto. Al llegar al otro lado del río, un jaguar esperaba el jade, si no, no lo dejaba terminar el viaje.

Curiosamente esta tradición es extremadamente similar a la narrada por Dante Alighieri en su Divina comedia. La importancia del agua en ambas historia se puede entender en la  rápida comprensión de los antiguos pueblos sobre la importancia de este vital liquido, no solo para las plantas, el hombre mismo desde su gestación “vive” gracias a ella. También son importantes los conocimientos sobre los ciclos de lluvias y de sequias, donde todo nace y todo muere.
En lo anterior podemos encontrar por qué ambos decidieron poner un rio en el camino a sus respectivos inframundos, la importancia del vital líquido. Sin embargo la inclusión de “perro” en ambas mitologías aun causa gran consternación entre los estudiosos del tema.

Tenemos que mientras los niños esperan en el Chichihuacuauhco donde un árbol nodriza los alimentaba hasta el momento de volver nacer. Quienes morían en asociación con el agua iban al Tlalocan  lugar de verano constante donde residía Tláloc y sus ayudantes tlaloques. Ellos eran colocados en posición fetal, se les envolvía en mantas y se adornaban con papel para formar un bulto mortuorio. De esta manera eran enterrados para que Tlatecuhtli (Señor de la tierra) efectuara su función devoradora. Mientras que a los guerreros en combate se les deparaba ir al sol. Para llegar al sol tenían que pasar 80 días de travesía (dato aún sin referencia del por qué) y un periodo de 4 años para lograr la trascendencia y convertirse en colibrí.
El periodo de 4 años que era lo que duraba el viaje al Mictlan o la conversión de los guerreros, era también el tiempo que tardaba la tierra Tlatecuhtli en devorar los cadáveres y dejarlos con apariencia esquelética.

Tradición de muertosHabía dos festividades a lo largo del año dedicadas a la muerte, Miccaihultontli, la fiesta dedicada a los niños inocentes muertos que se celebraría en el período de Tlaxochimaco (“mes” de veinte días y que se correspondería con el actual Septiembre) y Hueymiccailhuitl, la fiesta grande de los muertos adultos, en el período de Xócotl Huetzi, (equivalente al actual mes de Octubre).

Dos días antes de la fiesta de Tlaxochimaco la gente iba a los maizales a buscar flores para hacer guirnaldas y adornar sus patios y los templos dedicados a Huitzilopochtli. La fiesta de ofrecimiento de flores al Sol se realizaba al mediodía.

Las flores eran un elemento primordial en esta celebración ya que con ellas se realizaban collares y lazos, pues los aztecas pensaban que los humanos eran muy parecidos a las flores: nacían, crecían y después eran arrancados de raíz- tal como los muertos-

Al caer la noche las mujeres mataban aves de corral y perrillos para preparar tamales y comida de la temporada durante la vigilia; la celebración duraba un día y una noche sin dormir.

Al ponerse el Sol se escuchaban los cantos en cada hogar; se ofrecía comida, juguetes y un lugar para dormir a los muertos que llegasen por esa noche.

Como pueden ver lectores nuestros ancestros no distaban mucho en su celebración, las pocas variaciones encontradas son el lapso de tiempo “dos meses” que, aprovechando la cantidad de información vertida, cabe recordar que los Mexicas median el tiempo en 18 meses de 20 días, dejando 5 días al final, los que se consideraban negros, todos los habitantes se encerraban en sus casas y salían lo estrictamente necesario pues se creía que malos espíritus invadían la tierra en esos días.

Las celebraciones eran fundamentalmente iguales: flores, comida, recordar a los ancestros y colocar un lugar para su descanso. Con la llegada de los españoles esto cambio pero solo un poco, la feroz batalla por mantener sus costumbres se impuso y se llegó a un “acuerdo”, una mezcla. Pero eso se los contaré en otra ocasión, yo tengo que correr, el gran Tlatoani Moctezuma Xocoyotzin nos llama para darnos a conocer la información de los emisarios enviados al mar del oriente, traen noticias de cerros que flotan en el mar y eso solo puede significar una cosa… el regreso del gran Quetzalcoatl y la renovación del quinto sol, esta cultura vivirá por siempre.

Llegada de los EspañolesLa siguiente entrada la puedes encontrar aquí.

 

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