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No me agradezcan la visita. Teatro.

Un divertida comedia.

Un divertida comedia.

Una presentación un tanto “rara” se atribuía a esta obra, que al parecer sería cómica, en ningún lado lo indicaba sin embargo la imagen y lo peculiar de su texto nos hacían pensar que se decantaría en la comedia. Al menos así llegué yo, deje pasar dos funciones (Lunes y Martes) porque consideraba las obras un tanto infantiles, no me llamaban tanto la atención, espero no haber cometido un error.

No me agradezcan la visita desde inicios me robó una sonrisa, llevo escasos dos años de casado y aún tengo fresco lo difícil que es “pedir la mano” de la amada, imaginar la cantidad de variaciones que podría encontrar en la obra me hizo tomar nota de ella y atreverme a verla, sin entender del todo que tipo de obra era, me arriesgue con el simple afán de divertirme un poco. Y reí de lo lindo esa noche.

Todo un burócrata el señor.

Todo un burócrata el señor.

Una muy escasa escenografía confunde al espectador; apenas dos sillones y un biombo que da a suponer será el punto de fuga de los actores. Música un tanto peculiar da tiempo a que los últimos asistentes encuentren su lugar ideal, dando paso a la presentación de la obra qué… por favor señores de gobierno, estoy seguro que el presentador es un excelente coordinador de cultura (o cualquiera que sea el puesto que desempeñe) pero como presentador deja mucho que desear, no lee lo que tendrá que decir antes de subir al escenario, lo que provoca frustrantes frenos, momentos de incomodo silencio mientras intenta interpretar que significa y cómo pronunciar la siguiente palabra, el simpático baile; inclinación adelante, atrás, adelante, lateral, atrás, es tan desconcertante que pareciera revivir mis tiempos de reclamar poesía en la primaria, su poca/nula improvisación lo definen tal cual, un niño de primaria ante toda la escuela, carajo que feo se sentía eso.
Eso por parte del gobierno, otro aspecto a resaltar y tristemente por su negatividad, es contra la población; yo entiendo que se quiera llevar niños a estas obras para así fomentar la cultura (quiero pensar que esta es la única razón) pero ¿por qué ¡carajos! llevar a niños de pocos años que no pueden apreciar la obra y con total seguridad se aburrirán, comenzaran a hacer desmanes y así arruinar la obra al resto de los espectadores? ¿Acaso no pueden dejarlo una hora con algún familiar o amigo? ¡Por favor!
El problema en esta ocasión no solo fue ése, quizás entendible, el detalle es que una madre no puedo contener a su niña y aun así se mantiene firme en el teatro, prefirió dejar libre a la niña (¿para así disfrutar ella la función?) vagando por las butacas y molestando a los espectadores, incluso llegó a casi subir al escenario ¡2 veces! y su madre rápidamente, atravesando desde la última fila al frente del escenario, va por su retoño ¡por favor! aquí ya es más que merecida una invitación a salir de la sala. A ella y a la decena de niños que entraban y salían del teatro, logrando más distracciones y destruyendo la poca atmósfera creada en la obra. ¡Carajo!

Que maldito "cholo-miedo"

Que maldito “cholo-miedo”

Ahora bien, después de haber despotricado (lo siento, pero tenía que hacerlo) creo que llegó el momento de hablar de la divertida obra que me tocó presenciar.
Dante Medina con demasiada pretensión nos intenta explicar de qué va su obra, esto en un tríptico que al parecer siempre se entrega a los espectadores al entrar al auditorio. Su explicación me parece un exceso de adornos a su guion, pues con pocas y más sencillas palabras hubiera dicho lo mismo. Sin embargo debemos de entender que lo critica un amante de Shakespeare, alguien que adora la sencillez de éste y detesta ese tipo de pretensiones innecesarias.
Dos lecturas después comencé a entender de que iba todo, a la tercera ya había captado los guiños y el exceso de palabras, divertida presentación, pero innecesaria (insisto), dando paso a una rápida biografía de Juan Carlos Antillón actor de la obra, raro, solo un actor tenía el privilegio de aparecer en el tríptico. Los créditos no decían nada más, quizá un nombre que medio me sonaba pero no terminaba de encontrar de dónde.

Es raro, cualquiera pensaría que para pedir una mano se necesitan más de dos personas, para una obra de teatro con esa temática la suposición era la misma pero nada. Algo raro se cocinaba aquí y me llenaba de intriga.
Aparece en escena un hombre de lo más formal, maletín en mano y hablando con seres que por ningún lado veíamos. Se descubría el asunto, una especie de monologo con ligeras participaciones de los “actores” invisibles, todo guiado por nuestro solitario actor.
Un hombre en toda regla, con documentos en mano para demostrarlo; acta de nacimiento, certificado de kínder, primaria, secundaria… certificados de salud, rayos X, enfermedades de transmisión sexual… carta de policía, servicio militar… todo un burócrata mexicano en toda regla; su hablar, lenguaje corporal y hasta los términos usados lo delatan. Tardamos más en entender cómo se llevaría la obra antes de comenzar a reírnos, al principio con tímidas risas y llegando el momento de destornillarnos a carcajada abierta.

Una loca, ¡loca! ¡locaaaa!

Una loca, ¡loca! ¡locaaaa!

No cabe duda que este es el tipo de comedia que funciona en México, los mexicanos somos más de charritas, chistes, doble sentido, situaciones involuntarias, ya sea que se presenté en teatro, televisión o en la calle, siempre nos robaran una sonrisa. Mientras que el Stand-up tan de moda en nuestro país es una comedia netamente Estadounidense, funciona allá porque su idiosincrasia así es, aquí no funciona (como así lo han demostrado los programas nacionales de ese tipo) porque no nos sentimos identificados y es un tipo de comedia muy desacorde a lo que estamos acostumbrados, sobra decir que no existen buenos Stand-uperos en este país.

6 manera distintas de “pedir la mano”, 6 peculiares historias acordes a los personajes, 6 distintas manera de carcajearnos y olvidar, aunque sea por una hora, las tristezas de la vida cotidiana riéndonos de la vida misma. La actuación de Antillón es divertidísima (¿qué más podría decir?), los personajes son tan bien estructurados y sus historias tan detalladas que logra la simpatía del público, ya sea por el recuerdo de alguna anécdota similar o por la identificación propia o del algún conocido con el personaje. No faltaron los comentarios “igual que X”, “ja eso me paso”, “Huy se parece a X” durante y entre los actos. Hacerlo no es nada sencillo, Dante Medina lo logra con éxito y Juan Carlos Antillón pone su actuación a la altura.

El público cansado de tanto reír, aplaude una última vez al actor antes de hacer el difícil esfuerzo de levantarse y encontrar la salida a casa, la realidad que por un momento fue olvidada a base de risas y diversión. Buena obra, recomendada ampliamente. Y como guiño final, fue un total placer descubrir el nombre que tanto me sonaba Hector Monteón en esta ocasión en la dirección, que tuvo algunas pequeñas fallas hay que decirlo, pero siempre es un placer ver su rostro solmene y misterioso, esta vez con pancartas titulando el acto a manera de presentación. Y es necesario dar a conocer su gran obra, por la cual lo conocí y quedé fascinado con su actuación El diario de un loco que ya reseñé en este espacio.

¡El gran Héctor Monteón!

¡El gran Héctor Monteón!

Hoy nuevamente toca teatro, una obra que promete mucho pues a algunos de sus actores ya los vi el domingo pasado y son sorprendentes.

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  1. Juan Carlos Antillón
    3 noviembre, 2013 en 9:01 PM

    Muchas gracias por la crítica. Hoy “encontré” esta página y me parece muy acertada. La retroalimentación que invita a mejorar y a que TODOS los involucrados en estos eventos hagamos el mejor esfuerzo para realizar las cosas con calidad. Como actor me sentí “intimidado” por la situación de la niña….. llegué a pensar que solamente a mi me incomodaba, ya que nadie (ni la mamá ) hacía nada para detenerla, sentí frustración pero traté de hacer mi trabajo lo mejor posible. De nuevo gracias por compartir comentarios que nos llevan a reflexionar y a buscar la excelencia.
    Juan Carlos Antillón.

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    • 4 noviembre, 2013 en 11:11 AM

      Totalmente al contrario en los agradecimientos, muchas gracias a ti por enriquecer este espacio.
      Respecto a la niña, fue una total falta de respeto por parte de la madre, pero caray, quiero pensar que esto se debe a ser un presentación gratuita, donde se da oportunidad de verte a personas que no estan acostumbradas a este tipo de eventos y por ende el comportamiento que debería existir.
      Pese a todo esto, no se notó tu incomodidad, lo que me parecía bastante sorprendente, ahora vi que no fue eso, fue tu excelente trabajo como actor. De nuevo una felicitación por tu trabajo y un agradecimiento por pasar por este espacio. Un gran saludo.

      Me gusta

  1. 29 noviembre, 2013 en 12:10 PM

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